Revelan nuevos chats entre Adrián Villar y Francesca Montenegro y una frase desata polémica: “Quieres que todo empeore”
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En medio del proceso fiscal que investiga el atropello que terminó con la vida de la deportista Lizeth Marzano el pasado 17 de febrero, nuevos elementos han salido a la luz. Se trata de conversaciones privadas entre Adrián Villar, de 21 años, y quien entonces era su pareja, la influencer Francesca Montenegro, que evidencian el deterioro de la relación sentimental en los días posteriores al accidente.
Los mensajes, fechados el 24 de febrero, muestran un escenario marcado por reproches, preocupación por la víctima y una fuerte presión mediática que ya comenzaba a afectar la vida personal y laboral de la joven creadora de contenido.
Reclamos por no entregarse a la Policía tras el atropello
Uno de los puntos centrales del intercambio gira en torno a la decisión de no acudir inmediatamente a una comisaría para someterse al dosaje etílico. En los chats, Montenegro cuestiona que Villar no aceptara la recomendación de su padre —abogado— de entregarse a las autoridades esa misma madrugada.
“Adrián, en realidad me preocupa Lizeth, me preocupa su familia, me preocupas tú… preocupa todo. Ya perdí mi trabajo, me atacan hace días sin parar en las redes. Ayer han venido periodistas a mi casa, la gente me desea la muerte y lo que más lamento es que aquella madrugada que viniste con tu papá, cuando el mío quiso llevarte a la comisaría para que te entregues y te hagan el dosaje, no lo hicieron y se fueron a buscar otros abogados. Y, como lo sabrás, esa recomendación te la hizo mi papá porque te quiere mucho y te quería evitar que pases por todo esto”, indicó la joven.

En la conversación, el investigado reconoce el impacto que el caso ha generado, aunque asegura que no puede modificar lo ocurrido. “No puedo hacer nada para cambiar el pasado”, afirma. Además, cuestiona el distanciamiento emocional que percibe en la relación: “Deberíamos estar juntos en esto, no cada vez más separados”.
También expresa sentirse sin apoyo: “Dijiste que me apoyarías en todo momento, pero lamentablemente no siento que lo estés haciendo”.
Ante la falta de respuesta inmediata de Montenegro, Villar envía nuevos mensajes insistiendo en retomar el diálogo: “¿Por qué m* no quieres hablar? No entiendo”, “Parece que quisieras que las cosas empeoren” y “¿No te basta con lo que estamos viviendo? ¿Quieres hacerlo aún más difícil?”.

Pericias, llamadas y movimientos tras el accidente bajo análisis fiscal
Paralelamente a la difusión de los chats, continúan las diligencias judiciales. Villar permanece en la División de Investigación y Prevención de Accidentes de Tránsito (Divpiat), en La Victoria, luego de que venciera el plazo de detención preliminar. El Poder Judicial deberá definir si afrontará el proceso con prisión preventiva, cuya audiencia fue reprogramada para el martes 3 de marzo a las 3:00 p. m.
Nuevas pericias difundidas por el programa Cuarto Poder incluyen información extraída del celular del investigado, que permite reconstruir las horas posteriores al atropello. Según estos registros, a las 00:48 a. m. del 18 de febrero sostuvo una llamada de 22 minutos con su padre, Rubén Villar, en la que informó que había sufrido un accidente y que no tenía claridad sobre qué o a quién había impactado. En esa comunicación también habría señalado que no consumió alcohol ni drogas y que posiblemente se quedó dormido al volante.

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Los reportes muestran además intercambios familiares posteriores. Cerca de las 5:00 a. m., Villar advirtió por WhatsApp sobre la existencia de cámaras de seguridad a lo largo del trayecto desde el lugar del accidente hasta su vivienda. Su padre respondió que ya estaba al tanto y que estaban “pensando”. Por su parte, su madre, Marcela Chirinos, le escribió que debía reflexionar sobre la forma de afrontar la situación en lugar de intentar ocultar hechos.

Dentro de la investigación también figuran mensajes con Montenegro, quien le ofrecía apoyo legal a través de su entorno familiar, indicando que su padre podía conectarlo con otros especialistas.
Las imágenes de seguridad incorporadas al expediente registran que alrededor de las 3:12 a. m. el joven se reunió con su padre y otras personas en el parque Alfonso Ugarte y posteriormente ingresó al domicilio de la familia Montenegro. Horas después realizó nuevas llamadas y, según registros de transporte, se habría dirigido a la Clínica San Felipe la mañana siguiente, información que aún no formaría parte del expediente inicial.
Todos estos elementos son evaluados por el Ministerio Público como parte de la reconstrucción de las decisiones tomadas tras el atropello.








