La amenazante llegada de El Niño en el Pacífico: Datos advierten consecuencias graves para el Perú
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El océano Pacífico está mostrando indicios evidentes de transformación. En solo un par de meses, fuertes ráfagas de viento en el Pacífico occidental han empezado a movilizar grandes masas de agua cálida hacia Sudamérica, un mecanismo que, de acuerdo con los principales centros de vigilancia climática, podría señalar el inicio de un nuevo episodio de El Niño. Para el Perú, uno de los territorios más expuestos a este fenómeno, el panorama plantea la posibilidad de un periodo con temperaturas extremas, cambios en el régimen de lluvias y mayores amenazas climáticas.
En enero, por segunda ocasión en menos de dos meses, se detectaron vientos del oeste en una zona lejana del Pacífico occidental, al sur de Guam. Estas corrientes, que alcanzaron niveles históricos de intensidad, están desplazando algunas de las aguas más cálidas del planeta desde el Pacífico occidental hacia el este, rumbo a Sudamérica.
Este movimiento constituye una de las señales tempranas más claras del desarrollo de El Niño, fenómeno vinculado al calentamiento global y a alteraciones significativas de los patrones climáticos. El Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF) confirmó, mediante modelos de pronóstico actualizados, que las probabilidades de que El Niño se consolide durante el verano boreal continúan en aumento.
El Niño y su impacto directo en el Perú
Las aguas cálidas que se desplazan por el Pacífico no permanecen en mar abierto. De acuerdo con las proyecciones climáticas, estas masas alcanzarán el Pacífico oriental, frente a las costas de Perú y Ecuador, entre febrero y marzo, momento en el que los efectos comenzarían a intensificarse de manera progresiva.
En el caso peruano, El Niño suele manifestarse con un incremento notable de la temperatura del mar, precipitaciones intensas en la costa norte, mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos, además de impactos en sectores como la pesca, la agricultura y la salud pública. Aunque las consecuencias no se presentan de inmediato, los expertos advierten que el proceso ya se encuentra en marcha.
Un planeta cada vez más caliente
El evento de El Niño que se desarrolló en 2023 y alcanzó su punto máximo a inicios de 2024 fue determinante para que ese año se convirtiera en el más cálido registrado a nivel mundial. Las proyecciones actuales sugieren que este escenario podría repetirse —o incluso superarse— en los próximos años.
Hasta febrero, los modelos climáticos indican que las temperaturas globales a comienzos de 2026 serían superiores a las de 2023, lo que abre la posibilidad de que el periodo comprendido entre 2026 y 2028 establezca nuevos récords de calor a escala global.
“El calor sale del océano durante El Niño y contribuye al calentamiento global”, explicó Kevin Trenberth, investigador distinguido del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR). Este exceso térmico proviene de la denominada Piscina Cálida del Pacífico Occidental, una zona que alcanzó temperaturas históricas en 2025 y que concentra parte de la energía adicional acumulada por el cambio climático.








