Carretilleros se esfuerzan por sobrevivir a la cuarentena: "Mis hijos no tienen que comer"

Aseguran que el bono que otorgó el gobierno de Bolivia no alcanza para poder comer durante la cuarentena.

El día pasa de sol a sol empujando un carretillo, pero aunque duela el cuerpo, no queda otra para los carretilleros, un oficio que sobrevive como puede por la cuarentena en Bolivia.

"A veces dan ganas de llorar", comenta a Efe Rober Casado, a la entrada del mercado en el que espera algún cliente en Santa Cruz, la mayor ciudad de Bolivia.

La cuarentena que rige en el país desde finales de marzo para combatir el coronavirus limita las salidas de casa a unas horas por la mañana de lunes a viernes para comprar alimentos y productos de primera necesidad, e incluso en Santa Cruz varios mercados tuvieron que cerrar por las restricciones que supone el estado de emergencia sanitaria declarado en Bolivia.

Carretilleros sobreviven a la cuarentena

"Mis hijos no tienen que comer", lamenta este padre de cinco, con edades de los 2 a los 14 años, que sale de casa de madrugada con su carretillo para hacer viajes con las compras de otros clientes. Cada viaje del mercado a casa del comprador a veces solo le reporta el equivalente a unos treinta o cuarenta centavos de dólar, "pero hay que aceptarlo" porque la necesidad aprieta, confiesa.

Con lo que consiga ganar, después de horas empujando la carga de otros, lleva a casa comida como arroz, "lo más barato que se puede", relata este hombre de mediana edad curtido por una vida de duro trabajo. "No puedo estar sin hacer nada", dice resignado, porque para familias humildes como la suya no son suficientes los bonos sociales que da el Gobierno interino del país mientras dure la emergencia sanitaria por la COVID-19, de momento ampliada hasta el 31 de mayo en Bolivia.

El carretillero explica que "apenas han traído víveres" para familias como la suya, en una ciudad de más de millón y medio de habitantes en la que muchos recurren a ollas comunes de la solidaridad vecinal en algunos barrios, para poder comer en la que paradójicamente es la capital económica del país. "No podemos volver vacíos" a casa, sentencia, pero "a veces no hay nada y me duele el corazón".

Los carretilleros son una estampa tradicional en mercados de poblaciones bolivianas como Santa Cruz, que por unas monedas llevan la compra a casa, pero la cuarentena ha limitado la actividad y los ya escasos ingresos de quienes viven del día a día en la calle en Bolivia. 

Con información de: EFE.

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