Encierran a anciano en una bodega para que cuide local durante la cuarentena

Dormía en dos sillas que acomodaba en una oficina y su única mirada al exterior era por una ventana por donde recibía comida que le llevaba su menor hija.

En medio del rápido aumento de contagios de coronavirus y el despido de miles de trabajadores a causa de la cuarentena, un caso de abuso ha sido denunciado públicamente. Se trata de un adulto mayor que trabaja como vigilante en una bodega de una cadena reconocida de restaurantes, quien fue 'encerrado' desde el pasado 26 de marzo, bajo amenaza de despido laboral.

Hélber Bolívar, que a su 56 años de edad trabaja como vigilante en una bodega para poder solventar a su familia fue obligado a permanecer encerrado en su lugar de trabajo, teniendo como único contacto a los exteriores una pequeña ventana por dónde recibía comida por parte de su menor hija de 16 años.

Anciano permanece sesenta días encerrado en bodega

Según testimonio de la hija de la víctima, su padre permaneció por al menos 60 días en aquel lugar en condiciones precarias, pues sus empleadores le dijeron que en caso de irse lo iban a reportar como abandono de trabajo. Don Hélber tuvo que acceder a la amenaza pues no quiso perder su trabajo a su madura edad.

“Mi papá está asustado, teme de las represalias que pueda tomar la empresa contra él por hacer la denuncia. La que tomó la decisión fui yo, porque cada vez que lo veía y tenía que entregarle el alimento de esa manera me dolía mucho, manifestó Jenny Bolívar.

El desafortunado hombre confesó que desde que inició la cuarentena en Bogotá (Colombia), sus empleadores ni siquiera lo llamaron para preguntarle si se encontraba bien o necesitaba algo, por lo que tuvo que dormir en dos sillas, las cuales juntaba para poder acomodarse. 

“A la semana de estar aquí día y noche, ellos se desaparecieron. No me preguntan qué pasa, o qué necesito y esto me tiene muy preocupado porque yo no tengo ningún recurso ni ninguna cuestión de nada”, aseguró Bolívar.

Don Hélber fue encontrado expuesto al hambre, al frío y la soledad. El encierro, lejos de su familia y la comodidad del hogar, le ha hecho perder hasta la noción del tiempo.

Hasta el momento se sabe que sus empleadores le consignaron 400.000 pesos colombianos que en Perú equivale a 350 soles aproximadamente. Sin embargo, tras salir su denuncia en los medios de comunicación, le depositaron otros 500.000 pesos más, equivalente a 437 soles peruanos.

Otro caso de abuso contra una persona mayor

Este caso, se suma al reportado la semana pasada por Edy Fonseca, una mujer guarda de seguridad que estuvo retenida por un mes en un conjunto residencial, ubicado en el exclusivo barrio Los Rosales, en el norte de Bogotá, debido a que la administración del edificio le ordenó que debía quedarse allí y no podía salir a su casa porque podía contraer el coronavirus.

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