PNP cuadriplicó poder de fuego en zona donde mataron a estudiantes

El pasado 14 de noviembre, la cúpula policial ordenó aumentar de 100 a 400 los efectivos en zona donde fallecieron Inti y Jack.

El sábado 14 de noviembre, durante las protestas contra el régimen de facto de Manuel Merino, 66 jóvenes fueron heridos por proyectiles disparados por efectivos de la Policía Nacional, según fuentes de la Tercera Fiscalía Penal Supranacional de Lima. De ese total, casi el 80% fue impactado en la intersección de las avenidas Nicolás de Piérola (La Colmena) y Abancay, en el denominado Sector 5, de acuerdo con el Plan de Operaciones que diseñó la Séptima Región Policial Lima para reprimir las manifestaciones.

El Sector 5 estuvo bajo la responsabilidad del comandante PNP Luis Castañeda Urbina, según una investigación del diario La República. Testigos citados por la mencionada fiscalía, entre ellos oficiales y subalternos que estuvieron en el lugar de los hechos, confirmaron que una dotación de 100 efectivos al mando del comandante Castañeda estuvo en el Sector 5, donde fueron abatidos los estudiantes Inti Sotelo y Bryan Pintado la noche del sábado 14 de noviembre.

El altísimo número de heridos, más el registro de dos víctimas mortales, es un indicativo de que el poder de fuego de la policía se concentró en dicha área. Y, efectivamente, así fue.

Según las declaraciones recogidas por las autoridades, cuando creció la tensión entre los manifestantes y la fuerza policial emplazada en el Sector 5, el comandante Luis Castañeda Urbina recibió la orden superior de incrementar el personal bajo su mando para evitar un “desborde” de manifestantes por la avenida Abancay hacia el Congreso.

Conforme al Plan de Operaciones, para el sábado 14 le fue asignado al comandante Castañeda un grupo de 100 efectivos. Pero el número se disparó cuando llegaron al lugar el entonces subcomandante general de la Policía, teniente general PNP Jorge Lam Almonte; el jefe de la Séptima Región Lima, general PNP Jorge Cayas Medina; y el jefe de la Unidad de Servicios Especiales (USE), coronel Carlos Villafuerte Salas. Estos oficiales dispusieron el desplazamiento al Sector 5 de otros 300 efectivos, lo que trajo como consecuencia que el número de escopeteros casi se cuadriplicara. Los escopeteros son los especialistas en disparar bombas lacrimógenas y perdigones.

La Tercera Fiscalía Penal Supraprovincial de Lima, a cargo del fiscal Yoni Soto Jiménez, ha identificado a todos los jefes policiales para establecer la responsabilidad penal por la muerte de Inti Sotelo y Bryan Pintado. Ahora está en la tarea de obtener los testimonios de los autores de los disparos.

Precisamente, al elevarse considerablemente la capacidad de fuego, también aumentaban las posibilidades de causar más daño entre los estudiantes. Es por eso que la mayoría de heridos se reportó en el Sector 5, como se ha señalado.

Los testimonios de 13 de los heridos en el Sector 5 entrevistados por La República confirman que el poder de fuego de la Policía creció considerablemente en la noche del 14 de noviembre, lo que trajo como consecuencia el notable número de afectados por los disparos de bombas lacrimógenas y otros proyectiles.

Disparos al cuerpo

A continuación la versión de algunos de los heridos en el Sector 5, y de sus familiares. Cuando Bryan Pérez Castro (27) se encontraba desactivando una bomba lacrimógena, recibió perdigones de plomo en la mano. Quien le disparó, a las 10 de la noche del 14 de noviembre, tuvo como objetivo dañarlo.

“A mi hijo lo operaron, pero hay dos dedos comprometidos porque uno de los perdigones entró por uno y salió por el segundo dedo. Nos dijeron que había plomo y que era mejor no extraer los perdigones porque le iba a destrozar más los dedos”, relató la madre de Bryan Pérez, María Castro Tapia.

En el caso de Arturo Vilca Mina (24), estaba en el Sector 5 cuando 8 perdigones le impactaron en el cuerpo: 2 en el cuello, 4 en la caja torácica y los demás por el brazo y la pierna, entraron y salieron. “El perdigón que penetró por una oreja se le va a quedar permanentemente porque no se le puede extraer. Todos los perdigones que le impactaron son de plomo”, manifestó la hermana de Arturo Vilca, Vanessa Vilca Mina, quien tenía muestras de algunos proyectiles.

Mirko Missiego Razetto (26) fue herido a las 8 de la noche también en el Sector 5. “Las radiografías que me sacaron indicaron que tenía cinco perdigones en las piernas y tres orificios de entrada y salida. En total fueron 8 perdigones. Todos eran de plomo, las tuve en mis manos’', narró Mirko Missiego.

Respecto Gianfranco Malca Abarca (32), fue impactado por 12 perdigones y una bomba lacrimógena. “Fue cuando llegué a Nicolás de Piérola con Abancay que una bomba lacrimógena me impactó en la rodilla, ocasionándome una gran herida que originó que me pusieran 14 puntos para cerrarla. Con el dolor originado por el gas lacrimógeno no me percaté que también recibí perdigonazos. Tenía 12 heridas ocasionadas por los perdigones: 6 en el brazo izquierdo, 2 en el pecho, uno en la frente, uno en el ombligo, otro en el muslo y uno más en la pantorrilla’', expresó Gianfranco Malca.

Como puede apreciarse por los testimonios de los heridos, en el Sector 5 se produjo una represión considerable, debido a que la dotación de policías se cuadriplicó por disposición de los altos mandos, en cumplimiento del mandato de sus superiores en ese momento: el exministro del Interior Gastón Rodríguez, el ex primer ministro Ántero Flores-Aráoz y el expresidente de facto Manuel Merino.

Fue al principio un dolor en el ojo izquierdo lo que sintió Fernando Nicho Muñoz (22), cuando se encontraba en el Sector 5. Eran aproximadamente las 8 de la noche y su visión empezó a nublarse a causa del perdigón que le impactó en la vista causándole el desprendimiento de la retina.

“Lo primero que hicimos fue llevarlo al Instituto Nacional de Oftalmología (INO), donde lo limpiaron y nos dijeron que encontraron restos de pólvora”, refirió el padre de la víctima, Felipe Nicho Vásquez: “Mi hijo tiene la retina descolgada del ojo izquierdo, ruptura del cristalino, iris y córnea”, señaló.

Edgardo Cassina Campos (36) vio a un compañero suyo herido en el suelo, y cuando se acercó a auxiliarlo una bomba lacrimógena le golpeó en el empeine causándole una gran herida abierta. “El impacto en el pie me dejó expuesto parte del músculo.

Me hizo mucho daño”, dijo Edgardo Cassina, otro herido en el Sector 5. Sin duda, el policía que le disparó lo hizo para que Cassina no ayudara a su compañero.

A las 9 de la noche del mismo día 14 de noviembre, Renato Fernández-Prada Gómez-Sánchez (24) fue herido gravemente en la mano derecha por un proyectil. “Renato tiene la mano hinchada como un guante de box. El proyectil le cayó en el pulgar derecho de la mano. Tuvieron que operarlo”, relató el padre de la víctima, Augusto Fernández-Prada.

Los testimonios demuestran que los policías actuaron conforme a las disposiciones superiores: dañar a los manifestantes, disuadirlos de que avancen, apagar sus protestas. Con el resultado que todos conocemos.

Ochenta escopeteros en el Sector 5

Según las normas internas de la Policía Nacional, por cada 10 efectivos hay 2 escopeteros: uno que lanza bombas lacrimógenas y otro que dispara perdigones.

Esto quiere decir que cuando le asignaron al comandante PNP Luis Castañeda Urbina 100 hombres, contaba con 20 escopeteros: 10 lanzadores de bombas lacrimógenas y 10 que disparaban perdigones.

Pero cuando los altos mandos aumentaron a un total de 400 hombres en el Sector 5, los escopeteros se elevaron a 80, lo que es evidencia indudable de que se incrementó considerablemente la capacidad de fuego de los policías en el cruce de las avenidas Nicolás de Piérola y Abancay.

El ministro del Interior, Rubén Vargas, ha sido invitado para que exponga ante el Pleno del Congreso sobre el pase al retiro de 20 generales PNP, la renuncia de tres tenientes generales y la designación del nuevo comandante general de la PNP, César Cervantes Cárdenas.

Con información de: La República.

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