Madre estranguló a su hijo porque jugaba con el celular hasta altas horas de la noche [FOTOS]

La mujer habría perdido la paciencia al darse cuenta que su hijo no dormía varias noches por estar jugando en el celular. 

La obsesión por los videojuegos de un menor de 11 años, terminó por colmar la paciencia de una madre, quién en un ataque de rabia acabó con la vida de su hijo.

Alexandra Dougokenski es una mujer de 33 años que parecía la madre 'perfecta' que buscaba incansablemente a su hijo Rafael de 11 años a quién reportó como desaparecido ante las autoridades.

La madre trató de desviar la atención de los investigadores de Brasil sobre sí misma diciendo que su hijo se había escapado de casa luego de una fuerte discusión sobre su comportamiento  obsesivo con los juegos en línea del celular durante la pandemia de la COVID-19.

No pudo ocultar su crimen

La intensa búsqueda de los rescatadores no tuvo buenos resultado. Los hombres decidieron reunirse con la progenitora para detallar la fallida misión, fue entonces cuando ella se quebró y confesó el atroz crimen: lo había estrangulado con ayuda de un tendedero en un ataque de rabia.

De acuerdo con el diario The Sun, Alexandra confesó que "ya no podía vivir con la mentira" y necesitaba aliviar la "carga" de su conciencia.

Según la mujer, su hijo permanecía días y noches pegado a la computadora por una obsesión por los juegos, además, señaló que el menor había dejado de estudiar por pasar su tiempo jugando virtualmente.

Días después de la desaparición, la mujer reveló que escondió el cuerpo de su hijo en una caja de cartón en el garaje de la casa de un vecino a solo 16 pies del hogar de la familia.

Según los informes, el cadáver del niño estaba envuelto en una sábana con una bolsa de plástico colocada sobre la cabeza.

Mujer tendría problemas mentales

Aunque los que conocieron a Dougokenski la describieron como una madre 'perfecta' que no podía ser criticada por el cuidado que le daba a sus hijos, la policía descubrió que estaba obsesionada con la limpieza y tenía un hogar estricto y muy organizado.

"Parece que le gustaba dominar y controlar a sus hijos, su entorno y las personas que la rodeaba. Creemos que Rafael rompió las reglas de su madre y pagó el precio por hacerlo con su vida", finalizó el agente a cargo de la investigación.

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