Mónica Sánchez: ¡A lavar la bandera!

"La bandera es uno de los emblemas más potentes de nuestra colectividad y de los valores republicanos de libertad, justicia, equidad y democracia", explicó Mónica Sánchez.

Mónica Sánchez habló sobre la importancia sobre el lavado de la bandera, y esto fue lo que nos compartió en su columna de opinión.

El lavado de la bandera nació en el año 2000 por iniciativa de un grupo de artistas agrupados en el Colectivo Sociedad Civil. Fue un acto simbólico muy bonito y significativo en un momento de despertar ciudadano tras la difusión de los vladivideos que evidenciaron la corrupción del gobierno fujimorista. 

La bandera es uno de los emblemas más potentes de nuestra colectividad y de los valores republicanos de libertad, justicia, equidad y democracia. Es el símbolo del Perú. El gesto de limpiarla planteaba algo esperanzador: liberar al país de eso que lo había enturbiado. Por varios meses, cada viernes entre la 1 y las 3 p. m., un grupo de personas (principalmente mujeres) se agrupaban en la Plaza de Armas con bateas, agua, detergente y banderas que tras ser lavadas eran colgadas frente a Palacio de Gobierno, dejando un mensaje contundente.

Eran años en los que la gente no hablaba de política, pues vivíamos adormecidos por los medios comprados que creaban una realidad ficticia, y este acto irrumpió como un gesto de protesta pero también de afirmación, y abrió un espacio para dialogar, cohesionar y escuchar las distintas posturas de una población que volvía a salir a las calles. Significó, además, una ocasión para potenciar liderazgos femeninos y para que las mujeres nos hagamos presentes en la esfera pública en la defensa de nuestros derechos.

Yo creo que nunca debimos dejar de lavar la bandera, pues hemos seguido teniendo razones para exigir cambios y comprometernos con ellos, pero a veces los peruanos necesitamos de sacudones muy fuertes para reaccionar. Hoy la putrefacción vuelve a hacerse evidente y el lavado de la bandera adquiere renovada pertinencia. Aún contamos con una reserva importante: gente honrada y honesta que trabaja en el Estado, la prensa y otras organizaciones. Su tarea no es fácil y nada mejor que el apoyo de la sociedad movilizada para empoderarlos, pues la presión ciudadana hace que las autoridades reaccionen y los corruptos tengan miedo.

Como hace 18 años nos encontramos ante la misma miseria y corrupción. ¿No es acaso tiempo de lavarla otra vez y limpiar nuestro símbolo patrio de tanta infamia e impunidad? Necesitamos una revolución ciudadana que le ponga límite a todo aquello que empaña nuestra dignidad y percude nuestro patriotismo. Empecemos ya.

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