Mascarillas, el accesorio necesario que se ha convertido también en tendencia

El uso de la mascarilla se ha convertido en un elemento necesario para protegernos, pero también es la oportunidad para crear una nueva tendencia.

Ahora, todo el mundo utiliza la mascarilla sanitaria para hacer frente a la pandemia y así, ese trozo de tela que cubre nariz y boca está pasando de necesidad a tendencia. Más allá de ser elemento indispensable para hacer frente a la crisis sanitaria, la mascarilla capta el interés de las firmas de moda que se decantan por presentar versiones atractivas, simpáticas y optimistas; algunos, incluso, presentan modelos de alta gama, de lujo.

Frivolidades aparte, ¿se convertirá la mascarilla en un nuevo complemento de moda?. "Sí, absolutamente", dice este viernes a Efe el diseñador alicantino Yvan Andreu, quien ha creado una mini colección para que sus clientes se sientan "guapos y modernos en un momento en el que debemos extremar las precauciones higiénicas".

Las mascarillas están confeccionadas con tres capas de tejidos, son repelentes al agua e "incluyen un bolsillo para poder introducir un filtro protector y así reforzar la filtración del aire", añade Andreu, quien detalla que ha diseñado tres líneas.

La primera línea, elaborada con algodón 100 % orgánico. La segunda está confeccionada con neopreno en dos tonos, verde y beis, y rematada con charol negro. La tercera, es más exclusiva, está confeccionada con charol irisado, "con cierto aire fetichista", apunta Andreu.

Mientras las autoridades sanitarias han estado debatiendo sobre el uso obligatorio o no de las mascarillas, el mundo de la moda ha ideado diseños atractivos con alma solidaria.

Marina Conde, directora creativa de La Condesa, no ha parado de confeccionar mascarillas. Todo empezó el 20 de marzo cuando escribió en Instagram: "¡Si se cree ese bicho que por llevar corona nos va a intimidar, no sabe con quién está tratando!".

Todo un reto que le ha conducido a fabricar modelos reutilizables lavables, con filtro de algodón estampadas o lisas y "por cada uno que se compre, dono otra", dice la diseñadora en su cuenta de Instagram.

También solidario se ha mostrado Fernando Claro quien ha diseñado una mascarilla de higiene con el objetivo de recaudar fondos "para contribuir con el primer ensayo clínico aprobado por la Agencia Española del Medicamento, podría ser el primer ensayo clínico capaz de frenar la transmisión de la COVID-19".

Juan Carlos Pajares empezó donando cincuenta mascarillas, ahora todo el dinero que recauda lo envía a las plataformas de crowdfunding oficial para recursos sanitarios. Juana Martín ha ideado unas mascarillas con propiedades antibacterianas, antifúngicas, además son repelentes a los líquidos y transpirables, modelos reutilizables en los que ha impreso su sello flamenco.

Con algodón cien por cien orgánico, estampado con lunares blancos y fondo negro, estas mascarillas "resisten un mínimo de 5 lavados a 60º manteniendo el 100% de protección", dice la diseñadora cordobesa.

A estos diseños se suman otros de talla más pequeña para niños entre 3 y 6 años, y para los mayores de 9 a 12 años. En esta misma línea, la empresa "Mr Bro" impulsa la venta de mascarillas solidarias para niños.

"Una protección que ha venido para quedarse", advierte desde este negocio gallego, que destina el 30% de cada venta a la confección de nuevas mascarillas que serán donadas a diferentes farmacias para que se repartan entre familias vulnerables. Este accesorio se ha instalado en nuestra vida y gran parte de la sociedad ha decidido apostar por modelos coloristas y vitales, en definitiva menos aburridas.

​​​​​​​EFE

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