La chocorevolución

El chocolate es un fruto que ha unido con un sabor único a todo el mundo. Conoce más de él.

Karissa Becerra

Filósofa y cocinera

El chocolate es fascinante en muchos sentidos. Si nos referimos a él, podemos pensar de su maravillosa historia, de cómo llegó a diferentes partes del mundo desde su lugar de origen (en América), del desarrollo de tecnologías como la fermentación, que permitieron que el fruto del cacao y sus semillas se convirtieran en chocolate, y de un sinnúmero de anécdotas.

Por supuesto, hablar de chocolate es también hablar de la felicidad que produce, ya que al comerlo nuestro cuerpo libera endorfinas, dopamina y serotonina, que nos generan sensaciones placenteras y por ello son llamadas “hormonas de la felicidad”. El chocolate es, además, un alimento increíble.

Pero para que sea bueno, rico y sano necesita ser realmente chocolate y no otra cosa. Un chocolate de verdad debe tener como máximo tres ingredientes: pasta de cacao, manteca de cacao y azúcar, y para aprovechar mejor sus beneficios, lo ideal es que la pasta de cacao sea por lo menos el 70 % de todos los ingredientes que lo componen… Ten en cuenta que si en una etiqueta ves que un chocolate tiene 50 % de cacao significa que el otro 50 % es probablemente azúcar.

 

Ahora bien, es todavía mejor si buscas chocolates hechos con cacaos peruanos, pues de esa manera ayudas a la conservación de nuestra biodiversidad, al fortalecimiento de cadenas productivas ecosostenibles y, en general, a una producción saludable. Muchos de nuestros cacaos nativos se encuentran en riesgo de extinción, y si no los consumimos, no se siembran y corren el riesgo de desaparecer. 

Entonces presta atención a las etiquetas y asegúrate de que lo que comes es verdadero chocolate, y así te sumarás a la gran chocorevolución. Cambia el mundo comiendo chocolate. 

 

Receta recomendada

Ingredientes: 
200 g de chocolate bitter picado • 4 huevos • 3 cucharadas de agua • Sal
Preparación:

Preparación: 

Coloca el chocolate con las cucharadas de agua en un recipiente resistente al calor (puedes agregar 1 o 2 cucharadas de algún licor o reemplazar el agua por café). Pon el recipiente sobre una olla que tenga agua caliente (la olla debe ser más pequeña que el recipiente y el agua no debe tocar el recipiente en el que está la mezcla con chocolate). Lleva todo a fuego bajo y mueve hasta que el chocolate esté derretido. Coloca el recipiente con el chocolate sobre un secador y espera a que entibie. Mientras tanto, toma los huevos y separa bien las yemas de las claras. Bate las yemas ligeramente con un tenedor y cuélalas. Agrégalas en forma de hilo al chocolate tibio y mueve constantemente hasta mezclar bien. Luego toma las claras, agrégales una pizca de sal y bátelas a punto nieve. Mezcla la mitad de las claras con el chocolate usando una espátula, con movimientos suaves y envolventes. Cuando la mezcla esté homogénea, agrega la otra mitad y haz lo mismo. Pon el mousse en copitas y refrigera por 3 horas como mínimo antes de servir.

 

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