Puno: Policías piden perdón a madre que enmarrocaron por tres días

El general PNP del Frente Policial de Puno, Marco Lara Vergara indicó que los efectivos actuaron sin criterio ante la situación.

Tras conocerse el caso de Emilia Mamani Coaquira, mamá de ochos niños, este generó muchos cuestionamientos hacia los agentes de la Policía Nacional y el fiscal encargado del caso, al punto que el mismo general de la PNP del Frente Policial de Puno, Marco Lara Vergara, afirmó que los agentes de la comisaría de Juliaca, actuaron sin criterio alguno.

Antes de conocer la opinión del alto general PNP del Frente Policial de Puno, Marco Lara Vergara mando en Puno, los efectivos de la Comisaria de la Familia de Juliaca le pidieron perdón públicamente a la madre de familia, quien tuvo que aguantar dos días enmarrocada junto a su bebé en la dependencia sectorial de la mencionada ciudad.

Al respecto, el alférez PNP Julia Andrade de la comisaria de la Familia, explicó que, si bien el caso se dio en otra dependencia, ellos como policías también consideran indignante la situación. Además, a nombre del jefe de la Región Policial de Puno, coronel PNP Luis Cotrina, le entregaron víveres en distintas bolsas.

Sobre este caso, el fiscal Ernesto Rojas Cayllahua conocía sobre la detención, sin embargo, no se acercó al lugar de los hechos. Recién el miércoles cuando se hizo público lo ocurrido, hizo su entrevista virtual y dispuso la libertad de Mamani Coaquira.

Madre detenida junto a su bebé por tres días

Emilia Mamani, estuvo detenida y esposada a una silla metálica dentro de la comisaria del Terminal Terrestre de la ciudad de Juliaca, desde el lunes 16 noviembre hasta la tarde del miércoles 18.

La mujer llegó a la dependencia policía tras ser denunciada por su pareja, Segundino Huayapa Hancco, por agresión. De acuerdo a la Mamani Coaquira, ella sí se enfrentó a puños con el padre de su hijo. Pero, indicó que los golpes fueron mutuos, porque solo se defendía con el mismo chicote que él usaba para agredirla por la espalda.

La madre de familia, quien se gana la vida como comerciante ambulante, tiene un hijo de un año a quien aún da de lactar. Pese a estas circunstancias, el personal policial la mantuvo esposada a una silla metálica por casi tres días, lo que le impedía acudir a los servicios higiénicos, alimentar bien a su bebé e incluso ella no pudo comer.

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