Humilde anciana dona su cosecha para aislados por COVID-19: “Aquí les traigo algunas cositas”

Doña Albertina llegó caminando hasta el lugar con dos bolsas de alimentos. Su humilde acción ha sensibilizado en redes sociales.

En medio de las tragedias que afronta el mundo entero, las personas que menos tienen y dan más, son las que conmueven el corazón. En el comedor popular de Pimpingos, provincia de Cutervo, región Cajamarca, ingresó una dulce abuelita con dos alforjas al hombro y donó productos agrícolas para las personas que cumplen aislamiento por el coronavirus.

“Aquí les traigo alguna cosita”, fueron las palabras de doña Albertina Flores Gonzales, una adorable y simpática abuelita de la comunidad de Los Claveles, que llegó al comedor popular de Pimpingos para colaborar con las personas que cumplen el aislamiento social.

De inmediato fue recibida por una de las señoras que colaboran en el comedor popular, quien lo ayudó a bajar las dos alforjas, con los productos que ella misma siembra en su chacra. “Disculpen que no traiga más, porque vengo caminando”, dijo doña Albertina, ante el asombro de las tres señoras que ayudan a preparar los alimentos.

Esta historia fue narrada en las redes sociales por un trabajador de la Municipalidad Distrital de Pimpingos, que incrédulo veía como doña Albertina con lo poco que tenía colaboraba. “Este caso, me hace recordar a mis abuelitas. Se me hizo un nudo en la garganta y no pude evitar derramar una lágrima, y recordé que da más el que no tiene, que aquel que tiene y no da nada”, expresó.

Ayudan a abuelita

Indicó que minutos después de recibir la donación, invitaron a doña Albertina a almorzar y le prometieron devolver la visita en su comunidad, promesa que fue realizada una semana después, y en la que le llevaron alimentos y una persona anónima desde Lima le envió dinero por su gran gesto de desprendimiento y amor al prójimo.

“Esta es la historia de doña Albertina, ejemplo de lucha, esfuerzo y sacrificio. Que Dios lo bendiga y proteja por siempre. Porque estas acciones parten el alma y dejan sin palabras”, culminó el trabajador municipal.

Con información de: La República.

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