¿Sabías que los colores de tu ropa pueden influenciar tu estado de ánimo?

Aunque no lo creas los colores de nuestras prendas dicen mucho de nosotros, carácter, personalidad y emociones. 

El color es, además de una carta de presentación, un comunicador sobre la personalidad, con el poder de empoderar a su portador a través de diferentes connotaciones, y saber elegir las tonalidades adecuadas se convierte en la asignatura pendiente para poder beneficiarse del impacto del color.

Colores que favorecen

Leatrice Eiseman, directora del Instituto Pantone y psicóloga del color, presenta su nuevo método, el “Color clock”, un sistema que permite “encontrar los colores que más favorecen a cada persona a través de un sistema basado en tres paletas de color”, clasificadas según el criterio de las horas del día, explicó la estadounidense en una entrevista.

“El color es lo primero que percibes de una persona, antes incluso que la sonrisa”, añadió Zohra Bena, vicepresidenta de la Asociación Internacional de Consultores en imagen, con quien Eiseman ha creado el innovador método.

Este sistema, basado en “el cambio de colores desde el amanecer al atardecer”, cuenta con tres paletas; desde la paleta “Sunrise”, compuesta por tonalidades en las que predominan los matices “azulados y fríos” propios del amanecer, hasta la paleta “Sunset”, formada por tonalidades “cálidas y tostadas” con mayor intensidad propias del ocaso.

Entre estas dos paletas, se encuentra la denominada “Sunlight”, a la que pertenecen “las horas centrales del día”, con colores “atenuados y suavizados”, indicó Eiseman, encargada de escoger dos veces al año los diez mejores colores en moda para Pantone y para la plataforma Woman Wear’s Daily.

Test de color

Aspectos como “el color del cabello, la piel o los ojos” harán que a cada persona le favorezca más una de las tres paletas. Para averiguarlo, la colorista propone un “test del color”, en las que estos aspectos convergen con “la parte instintiva y emocional de cada individuo”, que lleva a cada persona a decantarse por determinados colores, expresó Leatrice Eiseman.

“Casi todo el mundo tiene un color favorito, sin tener una razón aparente nos atraen más unos colores que otros; en ocasiones es por pura estética, y otras, va íntimamente ligado a las emociones vividas”, detalló.

Según revela la especialista, existen personas “con un mayor sentido de la estética y la intuición” a la hora de escoger el color, es decir, individuos que conocen “su impacto”. Esta intuición forma un tándem con las emociones, que también suelen jugar un papel clave a la hora de decantarse por un determinado color.

“El color de una camiseta favorita en el colegio, o el asociado a una persona con la que hayamos tenido afinidad y cariño en la infancia, permanecen en la memoria al crecer, y pasan de ser recuerdos para convertirse en gusto”, explicó Eiseman sobre la afinidad hacia algunas tonalidades.

La emoción “varía” según cada individuo, pero, la intuición puede trabajarse, permitiendo “experimentar y ser creativos con el color”, sin necesidad de tener conocimientos previos sobre el tema; “no todo el mundo es pianista profesional, pero todo el mundo puede ir a clase y aprender melodías”, ejemplificó.

Respecto a las ventajas obtenidas, destaca, además de proyectar una imagen más armónica hacia uno mismo y hacia los demás, la facilidad para “consolidar el armario a través de la paleta adecuada, sabiendo qué colores son más necesarios”.

En este análisis de los colores en la vestimenta, ¿qué hay de aquellos que no pertenecen a ninguna de las tres paletas? Tonalidades como el negro o el blanco son los comodines a la hora de vestir por una gran parte de personas: “existe una cuarta paleta, la denominada ‘crossover’, compuesta por tonos como el negro, el azul marino, el rojo, los “beiges” e incluso algunas subtonalidades verdes.

“Se trata de dieciocho tonalidades que el ojo humano está acostumbrado a ver de forma recurrente en la naturaleza, por lo que son colores fáciles de combinar, y prácticos, por ejemplo, para trabajar”.

Colores en los que un accesorio de otro color que contraste puede “modificar totalmente el estilismo y la forma en la que la persona se siente, “empoderándola” y haciendo que ella misma y los demás la perciban de otra forma.

“Por practicidad puedes vestir entero de negro, pero añadir quizá una bufanda en un color diferente hace que el ánimo mejore, te sientes mejor y te ves con más fuerza, y eso, es lo que proyectas”, explicó.

Emociones teñidas por un universo de colores que, gracias al Color clock se agrupan y categorizan, haciendo más fácil acertar y mejorar la relación con el color, fomentando su impacto. Así lo ha cuenta Leatrice Eiseman en su nuevo libro, “Cómo el color puede cambiar tu armario y tu vida”, cuya versión en castellano ya ha llegado a España.

EFE

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