La importancia de la salvia para combatir la amigdalitis y faringitis

La salvia, del latín Salvĭa, la palabra es un derivado de la raíz del adjetivo salvus y del verbo salvare, lo que nos indica el gran valor que se le ha dado a esta noble planta y el beneficio en nuestra salud.

La salvia es considerada una planta sagrada y sus usos son múltiples. Los griegos decían que otorgaba fertilidad a sus mujeres. Fue utilizada como antídoto en el control de las epidemias de peste. Los druidas de las Galias la llevaban consigo siempre.

De acuerdo con el Dr. José Luis Pérez Albela, la salvia es una planta con magníficas virtudes, pero su mayor importancia reside en que es excelente en el tratamiento de las enfermedades propias de la mujer, como los sofocos de la menopausia, las alteraciones de la regla o el síndrome pre menstrual.

El efecto antisudoral de la salvia ha sido muy estudiado. Es muy recomendado para el control febril, asegura Pérez Albela.

Preparación y aplicaciones de la salvia

Podemos preparar un buen producto a base de salvia, dejando macerar una buena cantidad de sus hojas en agua de azahar durante varios días, luego filtrarlo y guardarlo en un recipiente hermético. Se debe tomar una o dos cucharadas al día. Además, podremos hacer una tisana de hojas de salvia y mezclarla con partes iguales de agua de azahar.

Si deseamos tener una piel joven podemos hacer un baño de vapor con una tisana de salvia. Es también muy útil para hacer gárgaras en caso de anginas, amigdalitis, ronquera, afonía y faringitis.

Para potencializar sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias se combina muy bien con el romero, el tomillo y el eucalipto. También, se puede hacer un emoliente delicioso combinándola con menta, anís, hinojo y manzanilla.

En el tratamiento y cicatrización de cortes, heridas y úlceras se prepara un macerado con 20 gramos de hojas secas en ¾ de litro de agua o bien se aplica la planta fresca sobre la herida.

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