El misterio que se tragó una industria en el Perú: Cómo El Niño y la pesca sin límites arrasaron con esta especie
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Durante décadas, la sardina (Sardinops sagax sagax) se consolidó como una de las especies más representativas de la pesca en el Perú. Su abundancia impulsó un ciclo productivo clave para la industria de harina y aceite de pescado, especialmente desde inicios de los años 80 hasta finales de los 90.
No obstante, hoy en día es casi imposible hallar sardinas en volúmenes significativos a lo largo del litoral peruano. ¿Qué ocurrió con esta especie que en otro tiempo fue tan abundante?

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Un mar sin sardinas: auge y declive de una pesquería icónica
La trayectoria de la sardina está estrechamente vinculada con la anchoveta (Engraulis ringens). Ambas especies no suelen coexistir en grandes cantidades durante periodos prolongados debido a sus distintas necesidades de temperatura, alimentación y condiciones oceánicas.
Cuando el entorno favorece a una, la otra tiende a disminuir drásticamente o incluso desaparecer. Así, el crecimiento de la sardina coincidió con la caída de la anchoveta a comienzos de los años 80, impulsado por cambios en el mar y la escasa regulación pesquera de la época.
En esos años, las capturas de sardina alcanzaron entre 2,5 y 3,5 millones de toneladas anuales, concentradas principalmente en los puertos de Chimbote y Paita, de acuerdo con datos de Oceana.
Competencia en el océano: clima, ciclos y especies
En aquel entonces, el manejo pesquero era limitado: no existían cuotas individuales, ni monitoreo satelital, ni certificaciones independientes, y el control estatal era débil. La pesca industrial operaba con redes de arrastre que permitían extraer todo lo posible mientras las condiciones lo permitieran, en un escenario comparable al “viejo oeste” de la actividad pesquera.
Cuando las condiciones oceánicas cambiaron nuevamente, el Fenómeno El Niño de 1997-98 alteró drásticamente el ecosistema, eliminando las condiciones favorables para la sardina. La especie colapsó, mientras la anchoveta volvió a dominar el ecosistema marino peruano.
Desde entonces, la sardina no ha conseguido recuperarse. Actualmente, solo se registran capturas esporádicas, principalmente por parte de la pesca artesanal con redes de cerco. En otros países, como Chile, este recurso continúa siendo importante, aunque corresponde a especies o géneros distintos a los presentes en el Perú.
La sardina peruana, de mayor tamaño que la anchoveta —puede alcanzar entre 25 y 26 cm— y con un aspecto similar al pejerrey, fue en su momento un pilar de la economía pesquera. Sin embargo, hoy no existen las condiciones ambientales ni biológicas que permitan su retorno en abundancia.
Las posibilidades de recuperación dependen en gran medida del entorno marino y de la dinámica de la anchoveta. Mientras esta última mantenga poblaciones elevadas, la sardina tendrá pocas oportunidades de desarrollarse.
¿Podría reaparecer en el litoral peruano? Solo un cambio significativo en el régimen oceánico, acompañado de una reducción considerable de la anchoveta, podría abrir esa posibilidad, aunque probablemente en niveles insuficientes para reactivar la industria a gran escala.
IMARPE confirma: presencia esporádica y sin señales de recuperación
Los datos más recientes del Instituto del Mar del Perú (IMARPE) refuerzan este panorama. Entre enero y septiembre de 2025, apenas se reportaron 418 kilogramos desembarcados en Áncash, principalmente en el puerto El Dorado.
Estas cifras son insignificantes frente a los niveles históricos y corresponden a capturas incidentales, no a una recuperación real. Según IMARPE, los desembarques anuales no superan las 6.000 toneladas desde 2013 y han ido disminuyendo progresivamente: 65 toneladas en 2021, 16 en 2022, 0 en 2023 y apenas 2,6 en 2024.
“La sardina continúa mostrando una presencia esporádica y reducida, sin evidencias que permitan afirmar una recuperación poblacional sostenida”, refiere el reporte del organismo técnico especializado adscrito al Ministerio de la Producción (PRODUCE).
Asimismo, IMARPE señala que estos registros están asociados a eventos puntuales, como la presencia de aguas subtropicales superficiales, y no deben interpretarse como señales de abundancia.
El instituto continúa con el monitoreo constante de la sardina y otros recursos pelágicos, destacando la necesidad de un manejo precautorio y adaptable ante la incertidumbre climática y ambiental.
De esta manera, la historia de la sardina en el Perú refleja la vulnerabilidad de los recursos marinos frente a la sobreexplotación y los cambios climáticos. El caso evidencia la importancia de aplicar políticas preventivas y fortalecer la vigilancia científica para evitar nuevos colapsos y asegurar la sostenibilidad de la pesca en el país.







