Increíble caminata de una madre y sus hijas desde Lima hasta Ucayali

Con la llegada de la COVID-19 miles de familias tuvieron que retornar a su lugar de origen a pie desde Lima.

María Tambo, una madre peruana, junto a sus tres hijas decidió caminar desde Lima hacia Ucayali, su ciudad natal, tras quedarse sin dinero para subsistir en la capital. Con poco alimentos y casi nada de agua logró su objetivo de llegar a su hogar. 

Un periodista del medio de comunicación CNN acompañó el recorrido de María Tambo y se encargó de relatar el sufrimiento que padeció durante toda su caminata hasta llegar a reencontrarse con su esposo en Ucayali.

Miles de madres de familia huyeron a pie de Lima

Esta historia refleja lo que miles de familias tuvieron que pasar con la llegada de la cuarentena. Pues, Maria Tambo y sus hijas se quedaron sin dinero para pagar el alquiler de la habitación en donde vivían en Lima. Por otro lado, tampoco tenían dinero para adquirir más alimentos. 

La escacez de dinero las obligó a salir de Lima como sea. Al no haber medio de transporte ni terrestre ni aéreo no les quedó de otra que caminar, a pesar del peligro de contagiarse por la COVID-19.

Pasaron 7 largos días caminando, gracias a la ayuda de algunas personas que encontraban en el camino pudieron beber un poco de agua y comer algunos alimentos. El frío, cansancio y hambre volvían a cada rato, sin embargo, esto no las detuvo. 

Obstáculos al huir en plena cuarentena 

Uno de los momentos más tensos fue cuando la familia llegó a los Andes, con 4500 metros sobre el nivel del mar. Los pies de su pequeña, según relata, se estaban poniendo de color morado, por lo que, pensó que no iban a lograr llegar a su hogar. 

Otro de los grandes obstáculos eran los policías que se encontraban en la entrada de cada pueblo. Con la ayuda de algunas mentiras pudo seguir de largo en su camino. 

Finalmente, cuando estaba a punto de ingresar a Ucayali, los líderes locales, es decir; los Ashaninkas no querían dejarla pasar, debido al temor de ser contagiados por alguien que viniese de afuera. El sustento de los líderes era que los centros de salud no estaban capacitados para atender casos de coronavirus. 

Tras una larga lucha y súplica, María y su familia pudieron pasar bajo la condición de aislarse en su hogar por 14 días. Ni bien reconoció a su esposo y su hogar las lágrimas cayeron. No pudo abrazarlo, pero sí optó por arrodillarse y agradecer a Dios por todo. 

 

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