“No me llames ni tampoco me mandes inbox”, carta para el ex que superaste”

Wapa, esta carta te enseña a que si la relación se vuelve tóxica, es mejor terminarla de una vez por todas.

En algún momento de nuestras vidas hemos terminado una relación que se había vuelto tóxica para nosotras, ya que no encontrábamos una estabilidad emocional al lado de esa persona. Quizás no se había acabado el amor; sin embargo, las situaciones que pasan se convirtieron en dañinas para nuestro corazón. Para nuestra expareja se convierte en algo muy difícil de comprender y no deja de intentar tener contacto con nosotras. ¿Alguna vez te ha pasado? Julia Aguilar, escribió una carta con este caso para apoyar a las mujeres que estén pasando por esta difícil situación.

“Terminar una relación con alguien tan importante como tú fue difícil; de hecho, fue mucho más complicado de lo que creí que podría ser. Aceptar que todo había terminado, que nunca más estarías a mi lado, que las noches contigo ya no volverían me partió en dos. Sin embargo el tiempo ha pasado, y poco a poco he logrado sacarte de mi vida.

Hoy puedo decir que he curado mis heridas, que me he levantado y he salido adelante; que el dolor ha desparecido de mi vida y tu recuerdo se ha quedado atrás, por eso hoy no quiero que me busques, ya no quiero saber más de ti.

Tú sabes que estoy viviendo la vida que siempre quise; encontré a una persona que realmente me hace sentir como siempre quise, me hace sentir feliz. Sabes que estoy haciendo cosas que siempre desee hacer en mi vida pero que terminaba posponiendo por ti. He viajado, he madurado, he probado cosas nuevas y me he arriesgado. Estoy viviendo mi vida como se suponía que siempre la debí vivir; estoy viviendo feliz sin ti a mi lado.

Así que te pediré un favor: No me envíes ni un inbox, ni mensajes.

No me envíes mensajes de texto para preguntarme ¿cómo estoy?, cuando sabes que estoy bien. No me preguntes cosas superficiales sólo para tener una idea de si ya me olvide de ti porque te llevarás una sorpresa. No me textees para preguntarme ¿qué estoy haciendo?, porque mi respuesta jamás implicaría algo de lo que solíamos hacer juntos. Esos días han quedado en el pasado, a donde pertenecen. Por favor no te aferres a lo que ya terminó.

No arruines mi día. No arruines mis mañanas con tus mensajes inesperados. No quieras saber de mí. No vengas a mi mente. No me hagas recordarte; en verdad estoy mejor sin ti”.

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