¿En qué momento las madres gestantes deben realizarse una ecografía?

La primera ecografía debe realizarse en el primer trimestre del embarazo, entre las semanas 11 y 13.

La ecografía es la mejor prueba no invasiva a la que puede someterse una mujer embarazada para poder descartar cualquier problema o enfermedad que puede estar atravesando su bebé.

Por ello, es importante realizarse este control de forma oportuna y, sobre todo, en centros de atención que cuenten tanto con personal certificado como con equipos de alta resolución.

“La ecografía regular es la que se hace a blanco y negro. Pero, dependiendo de lo que se identifique, el especialista puede indicar luego una ecografía doppler a color que permite identificar los vasos umbilicales para ver flujos sanguíneos, o una doppler espectral que hace posible analizar cómo circula la sangre por esos vasos”, indicó el Dr. Erasmo Huertas, ginecólogo de Clínica San Felipe.

La primera ecografía debe realizarse en el primer trimestre del embarazo, entre las semanas 11 y 13. El segundo control ecográfico debe llevarse a cabo entre las 18 y 24 semanas.

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Posteriormente, a los 8 meses de gestación, se debe realizar una nueva ecografía para definir detalles como la posición fetal y el peso al momento del parto, y la presencia o no de alguna alteración repentina.

“Según el criterio del médico, podrían sugerirse ecografías adicionales. Por ejemplo, para los casos de embarazo múltiple puede indicarse una o dos ecografías al mes y, en el caso de que se presente alguna irregularidad en el crecimiento del feto, podrían ser diarias”, detalló el especialista, tras su exposición en el Simposio de Especialidades Médicas.

Así, gracias a los avances tecnológicos que hacen posible la predicción y prevención -como la ecografía-, es posible disminuir el impacto de las alteraciones en el desarrollo del bebé en el útero en un 90% de casos.

Cabe mencionar que alteraciones pueden ser causadas por problemas en la madre (preclamsia, hipertensión arterial), en el feto (problemas cromosómicos o malformaciones no cromosómicas), en la placenta (anomalías en la implantación o placenta prematura) y por causas ambientales.

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Una de las que puede diagnosticarse mediante la ecografía es el mal funcionamiento o ausencia de riñones, detectable desde las dos semanas de embarazo.

Esta situación que provoca la disminución en el líquido amniótico -que es básicamente orina fetal- se conoce como oligohidramnios, y suele afectar al 10% del total de embarazos.

“Cualquier complicación del embarazo o problema de salud del bebé puede ser remediado a tiempo siempre que los controles ecográficos se lleven a cabo regularmente, permitiendo indicar el problema para resolverlo. Hoy es posible incluso, gracias a un fetoscopio láser como el que tenemos, realizar intervenciones intrauterinas exitosas”, puntualizó el Dr. Huertas.

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