Alerta climática: experto señala que el Niño costero podría provocar récords de calor en la capital
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La evolución del fenómeno de El Niño costero mantiene en alerta a expertos y autoridades debido a los posibles efectos que podría generar en gran parte del territorio nacional. Entre los escenarios que más preocupación despiertan figura el incremento sostenido de la temperatura en la costa peruana, especialmente en Lima, donde podrían alcanzarse registros poco habituales en los próximos meses.
El especialista Abraham Levy advirtió que las actuales condiciones climáticas muestran señales de un evento de considerable intensidad que podría extender su influencia más allá de este año.
Abraham Levy alerta sobre un Niño costero de gran intensidad
Durante una entrevista radial, el conocido meteorólogo explicó que el país atraviesa actualmente una fase catalogada como fuerte dentro de la escala utilizada para medir este fenómeno oceánico-atmosférico.

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“Estamos en condición de Niño costero fuerte. Hay cuatro categorías del Niño costero: débil, moderado, fuerte y muy fuerte. Ahora estamos en fuerte y se espera que las condiciones fuertes se mantengan de acuerdo al pronóstico oficial”, indicó.
Según detalló, las proyecciones sugieren que el calentamiento anómalo del mar podría mantenerse durante varios meses e incluso prolongarse hasta los primeros meses de 2027, generando impactos en distintas actividades económicas y productivas.
Lima podría enfrentar temperaturas récord durante el verano
Levy explicó que entre mayo y noviembre los efectos más notorios suelen reflejarse en el aumento de la temperatura ambiental a lo largo del litoral peruano. A diferencia de la temporada de lluvias, durante estos meses el calor se convierte en la principal consecuencia del fenómeno.
El especialista señaló que algunas localidades ya vienen registrando valores térmicos superiores a los habituales para la época del año, situación que afecta sectores como la pesca, la agricultura, el comercio y los servicios.
“La temperatura a la que va a estar sometida la costa peruana va a ser inusualmente alta. Yo te diría que puede poner en riesgo los récords de temperaturas de Lima”, afirmó.
Además, estimó que durante el verano algunas estaciones meteorológicas de la capital podrían registrar temperaturas cercanas a los 35 o 36 grados centígrados, mientras que en regiones del norte del país los termómetros podrían aproximarse a los 40 grados.
Lluvias, huaicos y menor disponibilidad de agua: los riesgos que se aproximan
El panorama podría cambiar entre diciembre y abril, periodo que coincide con la temporada de lluvias en el país. Levy advirtió que un Niño costero fuerte tiene la capacidad de modificar significativamente los patrones climáticos habituales.
Las regiones de Tumbes, Piura y Lambayeque figuran entre las más expuestas a precipitaciones intensas. Asimismo, otras zonas cercanas a las estribaciones andinas podrían enfrentar activación de quebradas, deslizamientos y huaicos.
Por otro lado, el especialista indicó que algunas áreas de la sierra y la selva central y sur podrían experimentar una disminución de lluvias, afectando la disponibilidad hídrica.
“Cuando disminuye la cantidad de agua precipitada, los embalses tienen menos agua y podría haber algún tipo de compromiso sobre la producción de energía en el segundo semestre del año 2027”, explicó.
El desafío pendiente: prevención y gestión del agua
Más allá de los pronósticos climáticos, Levy cuestionó la falta de estrategias permanentes para enfrentar este tipo de fenómenos naturales. Consideró que el país necesita implementar medidas que trasciendan los cambios de gobierno y se conviertan en políticas públicas sostenidas. “Todavía no hemos incorporado el concepto de política de Estado”, sostuvo.
El especialista también llamó la atención sobre la gestión de los recursos hídricos, al señalar que Perú continúa desaprovechando una importante cantidad de agua pese a ser uno de los países con mayor disponibilidad del recurso.
“De todas maneras”, respondió al ser consultado sobre la necesidad de prepararse para escenarios climáticos extremos.
Para Levy, el reto no solo consiste en responder ante emergencias, sino en desarrollar infraestructura y planes de prevención que permitan reducir el impacto de futuros eventos asociados a El Niño costero.









