Taxista se burla de COVID-19 hasta que contagia a esposa y la deja al borde de la muerte

Brian Lee Hitchens, pese a realizar el servicio de taxi todos los días, no respetaba el uso de mascarillas o guantes, pues creía que el nuevo coronavirus era un invento de su Gobierno.

Confiado de que el nuevo coronavirus era un invento creado por el Gobierno de los Estados Unidos, Brian Lee Hitchens continúo con sus actividades con total normalidad pese a la cuarentena impuesta.

Él es taxista en Florida, una de las ciudades que registra mayor número de casos positivos de COVID-19, pero poco le importó al momento de establecer las precauciones necesarias para evitar ser contagiado.

Brian Lee siguió con su ritmo de vida habitual. Día tras día, atendía a sus clientes para ser trasladados a su destino final, sin embargo, no desinfectaba el auto, ni utilizaba mascarillas o guantes.

Encima, el incrédulo hombre alardeaba en redes sociales su “valentía” y aseguraba no tenerle miedo al virus. “Me siento honrado por lo que nuestro gobierno dice que hace durante esta epidemia, pero no tengo miedo de este virus porque sé que mi Dios es mayor que este virus y siempre lo será. Jesús es el Rey de Reyes y Señor de Señores”, escribió en ese momento.

Sin embargo, todo cambió cuando su esposa, Erin Hitchens, y él comenzaron a presentar síntomas del nuevo coronavirus, por lo que tuvieron que dejar sus actividades y asumir un aislamiento obligatorio.

“Pasaron varios días y los dos empezamos a sentirnos peor, y peor, y peor hasta el punto en el que apenas teníamos energía suficiente para hacer nada. Y todo lo que queríamos era dormir. Así que hace tres semanas, decidimos no seguir jugando más con eso, y tuve la energía justa para llevarnos al hospital”, narra Brian mientras vive angustiado por la salud de su mujer.

Al borde de la muerte

Tras ser enviados a la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Palm Beach Medical Center, Brien Lee comenzó a sentirse mejor a los pocos días, pero su mujer no contó con la misma suerte. Ella debió ser sedada y conectada a un respirador artificial.

Ahora, Brian Lee Hitchens se arrepiente de todo lo dicho anteriormente, pues cree que por su culpa su esposa está contagiada al no ceñirse a las medidas de sanidad necesaria, como el uso de cubrebocas y guantes mientras conducía su taxi.

“He llegado a aceptar que mi esposa puede fallecer y la paz que tengo al respecto es que sé, sin lugar a dudas, que ella se irá a casa para estar con el Señor”, escribió Brian en sus redes sociales.

“Mirando hacia atrás, debería haber usado una máscara al principio, pero no lo hice y tal vez por eso estoy pagando el precio ahora. Pero sé que si fui yo quien contagió a mi esposa, sé que ella me perdona, y yo sé que Dios me perdona. Así que por favor, piensa acerca de lo que he dicho y si sales a la calle, por favor, usa cubrebocas y no seas estúpido como fui yo, para que no te ocurra lo mismo que a mí y a mi esposa”, concluye Erin Hitchens.

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