Estos consejos te ayudarán a cuidar el ombligo durante el embarazo

Conoce los cambios del ombligo de la mujer durante el embarazo.

En muchas oportunidades se ha escuchado sobre el ombligo del bebé y los cuidados que se debe tener luego del parto; sin embargo, son escasas las recomendaciones del ombligo de la embarazada que, como el resto del cuerpo de la mujer, también sufre algunos cambios.

Durante la etapa de gestación, el vientre de la madre crece y como consecuencia su ombligo sobresale y está más abultado. Este cambio es considerado normal al igual que la línea alba o el cloasma (manchas en la cara).

Pero, ¿por qué cambia el ombligo de la mujer embarazada? El portal Guía Infantil menciona que las principales causas por las que se producen cambios en el núcleo del cuerpo, el crecimiento del útero, el bebé, la distensión y la separación de los rectos abdominales para que pueda expandirse bien el abdomen y quepa dentro la nueva vida que albergamos.

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En algunas oportunidades el abdomen también se sobresale y se puede observar cuando una mujer embarazada se acuesta o se levanta, poniendo algo de tensión en el abdomen, notándose en la parte central un bulto de mayor o menor tamaño.

¿Cómo podemos cuidar el ombligo en la etapa de gestación?

En el embarazo se requiere un cuidado especial a al ombligo para que no existan complicaciones, ya que la rehabilitación o la cirugía (en el caso de que sea necesaria para cerrar la hernia) hasta el postparto no son posibles. En ese sentido aquí te dejamos algunas recomendaciones, según el portal antes mencionado. ¡Toma nota!

- Los especialistas recomiendan evitar la ganancia excesiva de peso ya que ello puede se puede reflejar en el ombligo.

- Controlar la postura, evitando en todo posible la hiperlordosis lumbar (deformación de la columna vertebral). Se puede mejorar mucho con disciplinas tipo pilates prenatal o la gimnasia en el agua, siempre realizados profesionales de la salud como fisioterapeutas.

- Usar el cinturón pélvico para poder corregir la postura y que no tiren demasiado los rectos. Esto es muy aconsejable si hay mucha lordosis (curva lumbar) o dolor en la sínfisis del pubis.

- Reforzar el transverso abdominal, que es nuestra faja natural y la que va a sostener las vísceras, el útero y el bebé, impidiendo que los rectos abdominales se separen demasiado (corremos el riesgo de que si se abre en exceso la distancia tengamos una diástasis de rectos patológica con repercusión en suelo pélvico, abdomen, estética, musculatura de la espalda, digestivo, etc).

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Recuerda que, si luego del parto notas que tu ombligo no ha vuelto a su espacio habitual o tiene una apariencia rara, debes acudir a un especialista y descartar una diástasis o hernia.

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