¡Buenas noticias! La industria cosmética redujo en un 97 % el uso de microesferas plásticas

La industria de la cosmética comenzó a utilizar alternativas más amigables con el medio ambiente para evitar el uso masivo del plástico. 

Cuando compramos un cosmético muchas veces no pensamos si las sustancias utilizadas en el producto son dañinas para algunos ecosistemas ni mucho menos a dónde irá a parar luego que acabemos de utilizarlo. Sin embargo, muchos de éstos como los protectores solares causan grandes estragos en el medio ambiente.

No obstante, la industria cosmética, al menos en Europa, ha comenzado a emplear nuevas alternativas para cambiar esta realidad. Tal es así que desde el 2018 ha eliminado el 97,6% de las microesferas plásticas en productos reutilizables, lo que representa más de 4.250 toneladas de este material, según un estudio de la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa).

La aportación de los cosméticos a la presencia de microesferas plásticas en los océanos supone, según el informe, entre el 0,1% y 1,5%.

La Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) propuso 2020 como fecha límite a la restricción del uso de las microesferas plásticas añadidas en diversos productos de consumo y de uso profesional, un reto que se "ha alcanzado antes del plazo establecido", explica en un comunicado Stanpa.

¿Qué cambios se han producido en la industria de la cosmética?

Entre otros, han desaparecido los exfoliantes con bolitas que han sido sustituidas por fórmulas sostenibles con semillas o compuestos minerales u otros ingredientes no plásticos, así como las pastas de dientes con granulados plásticos para un arrastre adicional, sustituidas por otras formas más respetuosas con el medio ambiente.

Dos de cada tres empresas reducen los residuos de sus productos a través del ecodiseño de envases. Este es el caso de la firma de cosmética australiana Kevin Murphy, que ha presentado su nuevo proyecto Ocean Waste Plastic (OWP) y desde hace meses fabrica todos sus envases con plástico reciclado del océano.

Alternativas que sean respetuosas con el medio ambiente

Los filtros solares físicos son la alternativa natural y sin tóxicos para la protección solar. Su textura es más densa que la de los filtros químicos, pero los rayos de sol no penetran en el organismo y están elaborados con ingredientes orgánicos y saludables.

Por su parte, los filtros solares químicos, más frecuentes en la cosmética tradicional, están compuestos de moléculas que absorben los rayos UVA y UVB y llegan hasta las capas más profundas de la piel.

“Un filtro solar físico no penetra en la piel, deja una capa sobre la misma y no daña a la fauna marina”, asegura esta experta en cosmética natural.

Hawaii se han convertido en un referente mundial al aprobar, por primera vez, un proyecto de ley que prohíbe la venta de protectores solares que contengan sustancias tóxicas para los arrecifes de coral y otros organismos marinos.

El proyecto establece que algunos químicos, como la oxibenzona y octinoxato, pueden causar daños genéticos a los corales, aumentando la decoloración de los mismos y afectando a su desarrollo y al de otros organismos marinos.

En esa línea, la firma Ladival, de los laboratorios Stada, ha firmado un convenio de colaboración con el Centro de Recuperación de Animales Marinos (CRAM) para estudiar el impacto de los plásticos y microplásticos en el ecosistema marino.

El apoyo a este proyecto europeo, llamado Indicit, es un compromiso más de la marca por preservar los mares y océanos, gracias a "fórmulas respetuosas con la piel y el medioambiente" que no incorporan filtros solares como oxibenzona y octinoxato, ni siliconas ni microplásticos.

"Creemos que es posible cuidar de la piel protegiendo activamente nuestros océanos. Esta conciencia azul ha estado siempre presente en nuestra filosofía de trabajo", ha señalado Mar Fábregas, CEO de Stada en España.

La cosmética se conciencia con el impacto que provoca en el medioambiente, como en el caso de los laboratorios dermatológicos Avène, que desde hace más de cinco años desarrollan fórmulas ecoconcebidas y filtros no ecotóxicos, sin impacto en el fitoplancton y el zooplancton, primer eslabón de la cadena alimenticia marina.

Con información de Efe

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