Las brujas son inspiración para diversos diseñadores de moda

La moda no puede resistirse a los hechizos del encanto de las brujas. Encajes, transparencias, adornos metálicos y, por supuesto, el negro revindica este estilo.

Si bien Halloween ya paso, pero en la moda nada pasa todo es bueno como inspiración. En los cuentos infantiles las brujas se presentan como mujeres feas y malvadas, que tienen poderes mágicos y que, generalmente, pueden volar montadas en una escoba.

Pero no es cierto, la magia de la moda las convierte en diosas intrépidas y aventureras como ha demostrado la diseñadora española Teresa Helbig en su colección "I put a sell on you" con la que ha dado la vuelta a la bruja como símbolo de lo maléfico.

"Es un homenaje a esas mujeres que han estado privadas de libertad, censuradas, ignoradas o señaladas con el dedo", explicó Teresa Helbig que con su varita mágica y perfeccionamiento presenta poderosas prendas, como un abrigo con plumas de marabú y tiras de terciopelo inglés o un vestido largo de inspiración botánica.

Otra de las piezas con la que Teresa Helbig quiere recrear el cuento de brujas es un quimono negro con un llamativo dragón y un abrigo rosa empolvado con dos búhos realizados a manos con cientos de perlas y piedras de fantasía.

Esta temporada no se trata de cazar brujas, sino de reconciliarse con ellas. Y así, entre todo este fabuloso mundo, sobresalen los bordados esotéricos en las prendas de Viktor&Rolf, la alta costura de Elie Saab en la que se aprecia las raíces de aquelarres victorianos.

Esta temporada, las pasarelas han sido testigos de que el mal, el estilo barroco y el color negro se atraen, conviven y coexisten en las propuestas de vestir, puesto que las películas y series han hecho retomar vestimentas que, lejos de lo gótico, se apoyan en el poder femenino.

Por ejemplo, Moschino propone prendas que hechizan y que parecen recién llegadas de los juicios por brujería de Salem, una estética que también tienen su fuente de inspiración en series como "American Horror History" o "Las escalofriantes aventuras de Sabrina".

Películas como "Suspira" han invocado el renacer de la bruja que llevamos dentro en forma de cultura popular, con una doble lectura, tanto estilística, como social.

Esta tendencia no es del todo nueva. Sarah Burton para la firma Alexander McQueen dedicó una colección entera a Elizabeth Howe, una británica que fue declarada culpable y ejecutada en los juicios de Salem en 1962.

Sobre un pentagrama rojo, Sarah Burton homenajeó a las brujas de con un "show" en el que las prendas respondían a una revelación familiar del diseñador: su madre descubrió que su árbol genealógico estaba relacionado con una de las víctimas de los juicios de Salmen y fue ahorcada por los puritanos.

Christian Dior, Jean Paul Gaultier, Gareth Pugh o Rick Owens, entre otros diseñadores ha revisados los cuentos de brujas y el universo esotérico para rendir tributo en la pasarela.

Vestirse de bruja ya no es un disfraz de Halloween

Pero el resurgir del ocultismo en la moda no solo ha dependiendo del trabajo de los diseñadores, sino que actrices y cantantes como Katy Perry, Emma Roberts o Madison Montgomery que se han convertido en hechiceras e icono juveniles, seguidas por millones de fans.

Encajes, transparencias, adornos metálicos, capas de terciopelo, líneas simples, escotes atrevidos y, por supuesto, el negro como firma de su dominio, son los signos que identifican este tipo de vestimenta.

El retorno de las brujas no podía resultar más oportuno, ya que es un momento en el que las mujeres demandan más que nunca respeto e igualdad, además de simbolizar ese poder femenino que está pisando con más fuerza que nunca.

Gracias a esta reivindicación, las brujas de los cuentos infantiles tienen su propia película, con un papel muy diferente al que tenían antiguamente: la película de "Maléfica: Maestra del Mal", que ahora estrena segunda parte.

Y es que las brujas y el ocultismo hace mucho tiempo que dejaron de ser un simple disfraz de Halloween, sino empoderamiento femenino.

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