El conocimiento que no cabe en una agenda: Ana María Silva, influencer, sobre lo que ocurre después de la consulta
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Hay familias que llegan con una libreta llena de preguntas.
Otras llegan con capturas de pantalla guardadas en el celular. Algunas aparecen después de haber leído artículos, visto videos o escuchado recomendaciones de familiares y amigos. Otras simplemente intentan entender algo que les preocupa y no saben por dónde empezar.
Ana María Silva se encuentra con todas.
La pediatra colombiana, formada en la Universidad Surcolombiana de Neiva y especializada en el Hospital Alemán de Buenos Aires, lleva años escuchando dudas sobre lactancia, sueño infantil, alimentación, desarrollo y señales de alarma. Cambian las familias. Cambian las historias. Muchas veces las preguntas son parecidas.
Con el tiempo empezó a reconocer ciertos patrones. Una madre preocupada porque su bebé no duerme como esperaba. Un padre que llega convencido de que algo no está bien porque leyó información contradictoria en internet. Una familia intentando entender si un síntoma requiere atención inmediata o si forma parte de un proceso normal del desarrollo.
La consulta terminaba, pero las preguntas seguían existiendo.
"La medicina no solo transforma vidas desde un consultorio. También puede hacerlo a través de la educación y la comunicación", dice Ana María Silva.
La idea apareció de forma gradual. No porque dejara de creer en la consulta médica ni porque considerara que la información digital pudiera reemplazarla. Fue precisamente la experiencia clínica la que la llevó a pensar en otras formas de compartir conocimiento.
Muchas de las dudas que escuchaba durante el día reaparecían fuera del horario de atención. A veces durante la noche. Otras veces un fin de semana. En ocasiones cuando una familia vivía lejos de un especialista y necesitaba orientación para entender mejor qué estaba ocurriendo.
Por eso comenzó a interesarse cada vez más por la comunicación en salud. Lo que empezó como una manera de compartir información terminó convirtiéndose en una parte importante de su trabajo. Un espacio donde podía abordar temas que veía repetirse constantemente y explicar conceptos médicos con un lenguaje más cercano para las familias.
Una revisión publicada en 2025 en la revista Biomédica señaló que la comunicación efectiva en salud puede mejorar la comprensión de tratamientos, fortalecer la relación entre pacientes y profesionales y facilitar la toma de decisiones informadas. Para Ana María Silva, esa función educativa siempre ha estado presente en la medicina, aunque hoy existan herramientas que permiten desarrollarla más allá de una consulta individual.
Madre de cuatro hijos, también conoce las dudas desde otro lugar. Sabe lo que ocurre cuando una preocupación aparece a una hora en la que no hay una cita disponible. Sabe lo fácil que resulta encontrar respuestas contradictorias y lo difícil que puede ser identificar cuál tiene respaldo médico.
Esa experiencia personal reforzó algo que ya observaba como pediatra. Las familias no solo necesitan información correcta. Necesitan información que puedan entender, recordar y aplicar cuando realmente la necesitan.
"Cuando educamos a una familia, no solo ayudamos a un niño. Impactamos generaciones completas", afirma.
La frase aparece con frecuencia cuando habla de educación en salud. Una explicación clara puede resolver una duda puntual, pero también puede convertirse en una herramienta que una familia utilizará durante años. El conocimiento se comparte, se transmite y termina formando parte de decisiones que van mucho más allá del momento en que fue aprendido.
Por eso no ve la comunicación como una actividad separada de la medicina.
La consulta sigue siendo el centro de su trabajo.
La educación es la manera que encontró de seguir respondiendo preguntas cuando la consulta ya terminó.







