Efectos secundarios de los pacientes que sobreviven a la COVID-19

El personal de salud viene ofreciendo servicios de rehabilitaciones para todos los sobrevivientes de la COVID-19, debido a las graves secuelas que les impide trabajar.

El calvario de un paciente de coronavirus no termina cuando abandona la UCI y regresa a su domicilio. La COVID-19 puede resultar mortal en el primer momento, pero también ataca en el medio y en el largo plazo.

Investigadores han encontrado que las personas que se repusieron del coronavirus sufren de fatiga crónica, problemas para respirar, dolor, lagunas mentales, dificultades para leer, escribir y hablar, además de afectar muchos órganos.

En países de Europa, donde la COVID-19 ha tenido mucho más impacto, las autoridades informan que miles de personas se vienen recuperando pero aún no pueden trabajar, por ello el personal de salud viene ofreciendo servicios de rehabilitaciones para mitigar estos problemas.

De acuerdo con un estudio realizado con 143 pacientes italianos dados de alta del hospital y que fue publicado en la revista médica Jama Network, el 87% sufría, por lo menos, un síntoma 60 días después del contagio. La evidencia científica apunta a que la COVID-19 dañará mucho tiempo después de que la sociedad la dé por superada.

Fibrosis pulmonar

En uno de sus documentos dirigidos a profesionales, el Ministerio de Sanidad apunta que los pacientes COVID-19, "por analogía con el SARS", pueden desarrollar fibrosis pulmonar. Esta afección provoca la cicatrización del tejido de los pulmones, que se vuelven más gruesos y duros, y provoca dificultades respiratorias en los que padecen la enfermedad.

Astenia, disnea y debilidad

El Hospital Costa del Sol de Málaga ha atendido a 68 pacientes con neumonía que estuvieron hospitalizados en planta o en las unidades de cuidados intensivos durante el coronavirus, en la mayoría de los casos, bilateral, para conocer su evolución. Los enfermos están detallando síntomas como la astenia (cansancio extremo), la disnea (sensación de asfixia, generalmente con el esfuerzo), la debilidad muscular y el adelgazamiento.

El neumólogo Borja Valencia, uno de los doctores que participan en el estudio, explicó que "los pacientes refieren pesadillas y muestran síntomas de depresión, inseguridad y afectación del estado de ánimo y, sobre todo, manifiestan sentir miedo y preocupación, sobre todo, por el hecho de poder contagiar a alguien de su familia".

Fragilidad en los mayores

No solo quienes han superado el coronavirus se enfrentan a posibles secuelas. También lo hacen las personas que se han quedado en aislamiento, sin salir, durante semanas. En este grupo, destaca el riesgo de los mayores.

Un equipo de científicos de la Universidad de Zaragoza ha detectado que los adultos mayores padecen a causa del confinamiento un incremento de la fragilidad que puede convertirse en un mayor riesgo de lesiones por caídas y en una reducción drástica de la autonomía personal.

Problemas cerebrales

De acuerdo con los estudios de médicos británicos del University College de Londres, una de las consecuencias más inquietantes de la COVID-19 son los problemas cerebrales, desde alucinaciones hasta accidentes vasculares mortales, y que podrían ser más habituales de lo que se creía hasta ahora y afectar incluso a los pacientes con síntomas benignos.

La investigación recogió los síntomas neurológicos de 43 pacientes hospitalizados debido a una infección confirmada o sospechosa de coronavirus y halló diez casos de disfuncionamiento cerebral temporal, doce de inflamación cerebral, ocho accidentes vasculares cerebrales (AVC) y ocho de lesiones nerviosas.

La mayoría de los pacientes aquejados de una inflamación fueron diagnosticados de encefalomielitis aguda diseminada (ADEM), una enfermedad rara generalmente observada en niños tras sufrir una infección viral.

Te puede interesar