¿Por qué hay personas que son más calurosas o friolentas? Aquí la razón

Especialista explica por que reaccionamos de forma diferente ante la misma temperatura.

Es común hoy en día encontrar a personas que tengan frío mientras el resto se encuentra parado frente a un ventilador para apaciguar su temperatura corporal. Pero, ¿por qué hay personas más calurosas o friolentas en mismo ambiente?

Para responder a esta interrogante, la doctora Jenny Dávalos Marín, miembro del Grupo de Trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) sostiene al portal Infosalus que el responsable de regular la temperatura corporal es el cerebro.

Sí, así como lo lees. Este importante órgano es la encargada de mantener nuestro organismo en una temperatura confortable, por lo que, si hace calor, se activan una serie de mecanismos biológicos, como puede ser el sudar.

Por ejemplo, en el caso de que haga frío tenemos la necesidad de abrigarnos o de comer alimentos ricos en grasa, con el objetivo de mantener el organismo en una temperatura entre los 35 y los 37 grados centígrados.

Ante ello, la experta sostiene que esto se puede desarrollar en toda la familia, en donde el padre, la madre, los abuelos y los hermanos reaccionen de forma diferente ante la misma temperatura.

"Para muchas personas una temperatura de 23-25 grados centígrados es confortable, permite estar sin sufrir calor, pero para otros no y les es necesario abrigarse. Es decir, todas las personas percibimos de forma diferente el frío porque tenemos diferentes respuestas biológicas ante la misma temperatura a la que estamos expuestos", explica la especialista.

Entonces, ¿se trata de genética? La doctora Dávalos destaca que, en la actualidad, se conoce que "la herencia tiene un papel fundamental en la regulación de estos mecanismos compensadores de la temperatura".

"La cantidad de grasa corporal proporciona más protección contra el frío. Quienes son delgados, o tienen un bajo índice de grasa corporal, probablemente estarán menos protegidos frente a las bajas temperaturas. Sin embargo, esto no quiere decir que debamos engordar para dejar de ser frioleros, ya que esto trae consigo muchos más riesgos de salud", añade.

Cabe mencionar que, el estrés continuo afecta también, y además negativamente, a todo nuestro cerebro, por lo que también se ven afectados los genes que regulan el estado de ánimo, siendo a su vez un factor que dificulta una correcta respuesta al frío.

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