¿Sabes qué significado tiene un suspiro? La ciencia te lo explica

Dicen que el “dolor llama a un profundo suspiro”, pero ¿será, cierto? Aquí te contamos el significado de suspirar para la salud.

Suspiramos cuando recordamos, porque estamos ilusionados, pero ¿por qué lo hacemos, realmente? Dicen que un suspiro es el aire que nos sobra por una persona que nos falta. Este acto común parece desahogarnos de un porrazo las penas, como quien deja escapar los dolores del alma para hallar un alivio.

Ahora bien, ¿el suspiro es realmente una catarsis fisiológica de nuestros problemas emocionales? Por una parte sí. Las personas que suspiran cuando están estresadas, frustradas o cuando la tristeza nos embarga fuertemente. Es ahí, que el subconsciente, casi en un acto reflejo, parece buscar un botón de reinicio para oxigenarnos, para soltar el dolor.

“Los suspiros son la respuesta a todas esas preguntas que han quedado en el aire y que hay suspiros que encierran más amor que cualquier beso. Sin embargo, si las personas suspiramos es por una razón muy concreta: para no morir”.

El suspiro involuntario, el aliento vital

Existen suspiros voluntarios e involuntarios. Los últimos son en realidad un soporte importante para la salud y el mantenimiento de nuestros pulmones. ¿Cómo funciona? Este es un reflejo de nuestro organismo que obedece a toda una secuencia fascinante de pasos son necesarios conocer.

De acuerdo al trabajo que realizó la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, que indica que el cerebro “escoge” qué tipo de respiración necesita en cada momento. Ahora bien, los que se encargan de este trabajo son dos tipos de neuronas muy concretas que están alojadas en el tallo cerebral, las cuáles los expertos han llamado como “botones de suspiros”.

Este procedimiento lo realizamos sin darnos cuenta al menos unas doce veces cada hora. ¡Increíble, pero cierto!

Los suspiros emocionales: para aquello que nos falta

Para el célebre científico, Karl Teigen, de la Universidad de Psicología de Oslo, reconocido por sus estudios sobre los denominados “suspiros emocionales”. “Las personas somos muy receptivas a los suspiros ajenos. Empatizamos casi al instante ante quien deja escapar un profundo suspiro”, explicó el especialista.

Sin embargo, encontró algo interesante, que la “conexión” es tan fuerte porque se asocia generalmente a un acto de dolor emocional.

Esto quiere decir que el cerebro interpreta a los suspiros involuntarios como un desahogo antes la frustración, la decepción, la pena, la derrota, por alguien que nos hace falta o por algo que anhelamos. De ahí, que casi siempre las personas preguntan al escuchar un suspiro: “¿Qué te pasa, qué piensas, qué te preocupa?”.

¿Y, tú, por qué suspiras?

 

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