¿Comes por hambre física o por ansiedad? Aprende aquí a diferenciarlos

Aprende a diferenciar cuando comes por hambre física y cuando por ansiedad, para que tu salud no se vea perjudicada. 

¿Eres de las personas que tiene problemas para bajar de peso porque te la pasa comiendo casi todo el tiempo? Si tu respuesta es afirmativa, lo mejor es que aprendas a diferenciar cuando tu cuerpo te pide un alimento por hambre física y cuando por ansiedad.

Sabemos que la ansiedad es uno de los trastornos más comunes que padece la gran mayoría de la población, ya sea por la presión del trabajo o por las diversas labores que realiza día a día.

Cuando el organismo te pide ingerir un alimento por ansiedad, no lo hace con el objetivo de nutrirse sino porque necesita suplir los sentimientos, las emociones y ese momento de angustia por el que está pasando. Por esta razón, es importante saber las diferencias entre ambas porque si nos excedemos en nuestra alimentación, el cuerpo se verá afectado significativamente.  

La primera diferencia es que el hambre física aparece cuando el cuerpo, con el trascurso de las horas, ha agotado todas las reservas de calorías por lo que necesita más energía para seguir trabajando.

Cuando es por angustia, el hambre se presenta en cualquier momento y sin razón alguna, incluso luego de haber desayunado o almorzado. Es en este momento en el cual tu cuerpo empieza a sentir inquietud y desesperación por ingerir algo lo más pronto posible. Por lo general, este deseo por comer suele incrementar por las noches.

Otra diferencia es que cuando tienes hambre física, tu organismo se conforma con cualquier aperitivo con tal de obtener más energía. Por lo que si ingieres tus alimentos, tu estómago se sentirá satisfecho y no te pedirá más.

Por el contrario cuando experimentas un ataque de angustia, tu cuerpo tiene ganas de comer algo en específico, como por ejemplo donas o papas fritas, por más que tengas alguna fruta en tu bolso o cartera. Simplemente, no se te apetecerá.

El problema con la ansiedad es que estos alimentos procesados con alto contenido de grasas son dañinas para la salud y si no se controla, puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades tales como la diabetes o el sobrepeso.

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