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¡Lee esta carta! Hay una gran diferencia entre la “soledad” y estar "sola"

Hay una gran diferencia entre la soledad y estar sola. Esta carta te ayudará a comprender estos estados.

Muchos de nosotros necesitamos espacio en nuestra vida, pero eso necesariamente significa que estemos solas. La soledad es otro estado en el varias personas no comprenden, para eso Estrella Gonzales nos presenta una carta qué explica las diferencias ante esta situación.

"Leí hace tiempo un artículo donde las definían de esta manera: cuando sientes que estarías mejor con la presencia del “otro” llámese, pareja, amigo, padre, madre, hermano o amigo, te sientes desolado. Desolación es la ausencia del “otro”. En cambio, la soledad es la presencia de uno mismo, una desbordante presencia. Estás tan llena de ti que no existe la necesidad del otro.

Es ahí donde tú eliges, del como dimensionas o visualizas este sentimiento, que muchos hemos sentido. Puedes tomar partido con lo que te sucede o hundirte en la tristeza de la desolación.

Tal vez resulte algo sencillo para quienes no lo han vivido, es decir cuando alguien nos abandona, sea porque dejó de existir o porque se marchó de nuestro lado; la angustia, la nostalgia, la amargura o el resentimiento se apodera de nuestra cabeza haciéndonos sentir que estamos solas. Pero la vida sigue y no podemos quedarnos en el pasado.

Sentirse sola puede ser una situación bastante jodida de sobrellevar pero está dentro de ti la capacidad de convertir esa dificultad en una oportunidad para conocerte a ti misma y aprender a disfrutar de las cosas sencillas de la vida.

En estos dos últimos años he disfrutado de mi compañía, me he conocido más y he encontrado una parte de mí que no conocía, como el gusto que tengo por hornear pasteles o cupcakes.

Muchas veces dejamos de lado nuestra vida y queremos a como dé lugar hacer feliz a los demás, de vivir sus vidas, de querer pertenecer o permanecer en un círculo social. Abandonamos nuestros hobbys, nuestros gustos y nuestros momentos íntimos para compartirlos con otra persona, olvidándonos y quizás desprendiéndonos totalmente de nuestro verdadero yo y te das cuenta que eso pasó cuando no está esa “compañía”, entonces te sientes perdido, solo y te preguntas: ¿En qué momento dejaste de ser tú?

Sentirse herido no es malo, vive el duelo pero trata de salir de ahí lo más rápido que puedes porque si estás mucho tiempo con ese dolor, se convierte en idealización y eso es algo más difícil de soltar. Intenta retomar tu vida haciendo cosas que te ayuden a recuperar lo que en algún momento perdiste por dedicarte a complacer a los demás o a esa persona.

Lo más importante de esto es aprender a soltar, a liberarse de las dependencias y apegos, como entender también que somos seres individuales que nacimos sin ese “otro” que la vida nos puso al lado.

Coge un papel y escribe todo lo que quieras hacer, lo que pensabas hacer antes y no te atreviste. Empieza por metas pequeñas, crea actividades que te ayuden a salir de la rutina y te cambie el ritmo que llevas en tus días.

Por ejemplo, si te gusta el ejercicio, busca que deporte o actividad física te llama más la atención. Disfruta haciendo el ejercicio que más te agrada porque de eso se trata esto, hacer cosas que te llenen de bienestar, te recarguen de energía y poco a poco te conectes contigo misma (o).

Si te gusta bailar, busca una academia para aprender y si no te sale algún género que tanto te gusta, con más razón debes hacerlo porque tu mente estará ocupada y te pondrás pequeños retos que serán logros para ti.

Disfruta el tiempo que dedicas a cada actividad e intercala varias durante la semana para que ocupes tu mente en cosas que te llenen y te hagan crecer interiormente. Lee un libro, pinta, cocina para ti lo que más te guste, disfruta una película, píntate las uñas, hazte mascarillas, visita a un spa o la peluquería, cómprate ropa, maquillaje o esa cartera que tanto te gusta. 

Si tienes la oportunidad de viajar, hazlo. No hay nada mejor que ir a conocer lugares nuevos para curar un corazón roto. Viaja con amigos o sola; te llenaras de energía y te conocerás más a ti fuera de tu zona de confort.

Depende de ti salir de la desolación, eres tú quien elige cuanto tiempo quieres sufrir. Nunca debes olvidar que la felicidad no debes buscarla en nadie más que en ti misma".

 

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