Descubre la función de los ácidos más populares para el cuidado de la piel

Los ácidos se han vuelto productos muy populares para el cuidado de la piel, y aquí los expertos te explican sus funciones y beneficios específicos.

Estos días de confinamiento están haciendo que nuestra piel se resienta y es que ni es tan bueno estar todo tiempo al sol y de la misma manera tampoco es bueno estar todo el tiempo en casa, donde nos exponemos más a la exposición a la fatídica luz azul de pantallas de ordenadores y smartphones. Cuidar nuestra piel es básico, pero al hacerlo en casa también hay que tener especial cuidado. Mascarillas, exfoliaciones... hay que tener cuidado para no agredir la piel...

En este artículo vamos a hablar de los ácidos y su función para sacaros de toda duda... Y es que ni todos los ácidos son exfoliantes ni todos son para blanquear la piel... La vida más allá de los alfa, los beta y los polihidroxiácidos.

¿Ácidos que no irritan? ¿Pero no son para exfoliar? Sí y no. Es decir: hay muchos tipos de ácidos, y no todos tienen la misma función ni todos son irritativos. Hay algunos de ellos que se teme probar porque la palabra 'ácido' por sí misma incita al pánico, pero no siempre tiene que ser así y, en muchas ocasiones, ciertos ácidos se pueden convertir en aliados de, incluso, las pieles más sensibles.

Hay algunos de ellos que, además, pueden servir para fortalecer pieles y llenarlas de antioxidantes que prevendrán o revertirán procesos de envejecimiento. Aquí te dejamos algunos ejemplos:

Ácido ferúlico

Se suele acompañar de grandes compañeros de banda: el resveratrol y las vitaminas C y E. Juntos, todos ellos hacen una gran labor antioxidante y trabajan en conjunto en la despigmentación de la piel y a la hora de unificar el tono del tejido, resolviendo posibles manchas. El ácido ferúlico no actúa como exfoliante, sino como poderoso protector y, de hecho, se encuentra de forma natural protegiendo las paredes celulares de plantas como el arroz o la avena.

¿Y qué hace en nuestra piel? "Cuando los radicales libres intentan atacar a los electrones de las células afectando a la salud de la piel, el ácido ferúlico actúa como salvavidas. Está compuesto de moléculas y actúa cediendo electrones que acaban con los radicales libres sin verse alteradas, puesto que su estructura química permite que se auto estabilicen aun con un electrón perdido. El ácido ferúlico ayuda a frenar la cascada de reacciones provocadas por los radicales libres que pudieran dañar el colágeno y la elastina, protegiendo así el ADN de nuestro tejido", explica Raquel González, directora de educación de Perricone MD. 

Ácido hialurónico

Como se mencionaba, cuando alguien oye la palabra ácido, conceptos como irritación o inflamación es lo primero que viene a la mente. Sin embargo, el hialurónico es diferente y es esencial para aportar a la piel la humedad que necesita para estar en condiciones óptimas. Es uno de los principales componentes de la matriz extracelular sobre la que se asienta la piel, importante para mantener una complexión firme y flexible. "Como curiosidad, se le conoce por su capacidad para atraer y retener más de mil veces su propio peso en agua, pudiendo incluso extraer la humedad de la atmósfera circundante y llevarla a las diferentes capas de la piel", comenta Bella Hurtado, directora técnica de Aromatherapy Associates.

¡Importante! Lo hay de diferentes pesos moleculares: "Las moléculas de ácido hialurónico más pequeñas pueden penetrar profundamente en la piel, elevando la humedad desde las capas inferiores. Por su parte, las moléculas más grandes se sientan en la piel como un depósito de humedad, alimentando las capas superiores y bloqueando la pérdida de agua". Comenta Elisabeth San Gregorio, directora técnica de Medik8. Usados en conjunto, los diferentes pesos ayudan a distribuir la hidratación a lo largo de la totalidad de la piel, previniendo el envejecimiento por una falta de hidratación y creando un efecto de relleno cuando se aplica, porque la piel se vuelve más jugosa. 

Ácido Linoleico

También conocido como Omega 6 y más fácilmente nombrado como: grasas buenas para la piel y el organismo. No forma parte del cuerpo de forma natural y, para beneficiarse de él, hay que introducirlo a través de la dieta o de tratamientos de uso tópico. "Es un gran refuerzo para la barrera protectora de la piel y ayuda a restaurar la flexibilidad y dar luminosidad mediante una nutrición intensa", comenta Estefanía Nieto, directora técnica de la firma de lujo Omorovicza. Por su parte, Valeria Navarro, directora técnica de la firma de alta cosmética coreana Boutijour, añade que: "Es un ácido graso poliinsaturado cuyo déficit hace que la piel pierda de forma excesiva agua y se escame". Esto ocurre sobre todo en épocas de picos de estrés o de cambios hormonales como, por ejemplo, en la menopausia o durante procesos de sobrecarga laboral, siendo un principio útil tanto para prevenir como para revertir.

Con información de: Europa Press

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