Desenchufar electrodomésticos no siempre reduce el consumo eléctrico y puede dañar los equipos. Conoce qué aparatos no conviene desconectar y cómo ahorrar energía de forma segura.
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Reducir el gasto eléctrico en casa se ha convertido en una prioridad para muchas familias, sobre todo en contextos de tarifas elevadas. Entre los hábitos más comunes está el de desenchufar todo cuando no se usa, bajo la idea de que así se elimina cualquier consumo innecesario. Sin embargo, esta práctica no siempre genera ahorro y, en algunos casos, puede traer consecuencias negativas para los equipos y la instalación eléctrica.
Lejos de ser una solución universal, desconectar indiscriminadamente los aparatos puede resultar contraproducente si no se entiende cómo funciona realmente el consumo de energía en el hogar.
La creencia de que todo electrodoméstico consume energía solo por estar conectado se origina en el llamado consumo en espera o standby. Este se presenta en dispositivos electrónicos que mantienen funciones activas aun cuando parecen apagados: relojes internos, sensores, luces LED, control remoto o conexión a internet.
Aparatos como televisores, decodificadores, equipos de sonido o consolas sí registran un gasto residual que, acumulado durante meses, puede notarse en la factura. En estos casos, cortar la corriente puede representar un pequeño ahorro anual.
Distinto es el escenario de electrodomésticos con interruptores mecánicos, como lámparas tradicionales, tostadoras o cafeteras simples. Cuando están apagados, su consumo es exactamente cero. Desenchufarlos a diario no aporta ningún beneficio económico.
Además, manipular enchufes de forma constante desgasta los contactos metálicos de las tomas. Con el tiempo, esto puede aflojar las conexiones internas, generar falsos contactos y producir calor. En situaciones extremas, este deterioro incrementa el riesgo de chispas y sobrecalentamiento, un factor asociado a incendios domésticos.
Hay equipos diseñados para funcionar de manera continua y cuya desconexión frecuente no solo es inútil, sino perjudicial:
Si el objetivo es reducir el consumo eléctrico sin poner en riesgo la seguridad, existen alternativas más eficientes que desenchufar todo. Una de las más recomendadas es el uso de regletas con interruptor, que permiten cortar la energía de varios dispositivos a la vez sin forzar las tomas de corriente.
Estas regletas son especialmente útiles durante ausencias prolongadas, cuando se desea desconectar televisores, consolas o equipos de audio que sí consumen en standby, pero no se usarán por días o semanas.
Otra estrategia clave es apostar por electrodomésticos de bajo consumo, revisar siempre la etiqueta energética antes de comprar y optimizar el uso de los equipos existentes. Ajustar correctamente la temperatura del refrigerador, realizar mantenimiento periódico y reemplazar aparatos antiguos puede generar un ahorro real y sostenido en el tiempo.