El continente que se está partiendo en dos, cuya grieta es tan visible que un nuevo océano se está formando
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La idea de que un nuevo océano pueda formarse en el continente africano ha dejado de ser una simple hipótesis distante. De acuerdo con geólogos de diversas partes del mundo, el Cuerno de África se está distanciando poco a poco del resto del continente como resultado de un fenómeno tectónico que ya es perceptible en la superficie. Aunque este cambio sucede en tiempos geológicos, sus efectos se hacen visibles a través de movimientos detectables y paisajes que evidencian la fragmentación del terreno.
Una de las fisuras más destacadas se extiende desde la región de Afar, en el norte etíope, hasta el sur de Kenia, cerca de la frontera con Tanzania. Esta fractura traza una división clara entre placas continentales que están divergiendo lentamente. Si este proceso continúa, los expertos anticipan que el Cuerno de África podría transformarse en una gran isla, rodeada por un nuevo océano que ya estaría en formación.

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Una fractura con impacto económico global
Además del componente geológico, este fenómeno podría tener repercusiones en la economía mundial. La zona afectada se sitúa en las proximidades del Canal de Suez, una vía crucial para el comercio global. Cualquier modificación geográfica en esta región podría alterar rutas marítimas, afectar el transporte de bienes y modificar los ecosistemas locales.
El desarrollo del Sistema del Rift de África Oriental —una fisura tectónica que supera los 6.000 kilómetros— es motivo de creciente inquietud para los especialistas que evalúan tanto los riesgos naturales como las implicancias económicas. Esta falla atraviesa territorios de países como Etiopía, Mozambique y Kenia, y se considera una de las zonas de rifting más activas del planeta.

Una ruptura visible a simple vista
El proceso de fragmentación que experimenta África Oriental puede observarse sin necesidad de herramientas tecnológicas sofisticadas: valles que colapsan, formaciones volcánicas que emergen y desplazamientos del suelo son pruebas claras de que el continente se está dividiendo.
Además de su relevancia científica, esta fractura tiene un carácter simbólico, pues atraviesa el Kilimanjaro —el punto más alto de África— y modifica el mapa continental ante los ojos del mundo. Para la comunidad científica, representa una oportunidad única para analizar el comportamiento de la corteza terrestre en un proceso de separación continental.
Durante años, se creyó que la división de África tomaría millones de años. Sin embargo, esa visión cambió en 2005, cuando una grieta de 60 kilómetros se abrió en el oeste de Etiopía en solo unos minutos. El terreno se desplazó dos metros abruptamente, algo que usualmente ocurriría a lo largo de siglos.
Este evento sorprendió a los expertos y reactivó la discusión sobre la posible rapidez de estos procesos tectónicos. Aunque muchos aún sostienen que la fragmentación completa será lenta, hay quienes consideran probable que ciertas regiones del rift experimenten una aceleración significativa.







