Aspan pidió al presidente José María Balcázar no promulgar la ley que permitiría a trabajadores religiosos descansar los sábados y advirtió posibles impactos en las panaderías del país.
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El debate sobre el proyecto que permitiría a trabajadores de determinadas confesiones religiosas trasladar su día de descanso al sábado sigue generando posiciones encontradas. Aunque la iniciativa todavía no llega al despacho del presidente José María Balcázar para su eventual promulgación, algunos sectores empresariales ya solicitaron formalmente que la norma no rija.
Uno de los gremios que manifestó públicamente su rechazo es la Asociación Peruana de Empresarios de la Panadería y Pastelería (Aspan), que considera que la medida podría afectar la operatividad de miles de pequeños negocios del país.
Desde el gremio sostienen que la propuesta, que en la práctica permitiría cambiar el día de descanso semanal por el sábado y luego recuperar las horas dejadas de laborar, generaría complicaciones en actividades que concentran gran parte de su producción y ventas durante el fin de semana.
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La organización expresó su preocupación por lo que califica como "52 feriados sabáticos anuales", aunque el proyecto establece que se trataría de jornadas recuperables y no de días libres adicionales.
Además, remarcaron su posición respecto al rol del Estado frente a asuntos religiosos. "El Estado Peruano no puede hacer leyes religiosas; ni a favor, ni en contra del empleado o el empleador", señalaron.
Entre los principales cuestionamientos, Aspan recuerda que el Perú es un Estado laico y considera que actualmente no existe un problema de discriminación religiosa dentro del sector panificador.
Según indicaron, "en las panaderías y pastelerías, nunca ha habido ninguna denuncia por discriminación de culto religioso". Asimismo, aseguran que empleadores y trabajadores ya llegan a acuerdos voluntarios respecto a los días de descanso cuando existe alguna necesidad vinculada a la práctica religiosa.
El gremio también advirtió sobre el impacto que tendría la ausencia de personal durante los fines de semana, considerados los días de mayor movimiento comercial para el rubro.
"Estimamos que existen 3 mil empleados y obreros panaderos que profesan religiones sabáticas. De obligarnos a darles descanso religioso los 52 sábados anuales; ello afectaría la eficiencia de nuestra producción y venta", afirmaron.
En esa misma línea, agregaron que "los días sábados son los días en los que recuperamos utilidades de nuestras inversiones".
A ello se suma, según indican, un problema previo relacionado con la falta de trabajadores especializados. "Ya tenemos una crisis de falta de mano de obra técnico panadera calificada que alcanza el 70% del total de panaderías pastelerías. El ausentismo de empleados y obreros panaderos los días sábados profundizaría aún más la crisis de mano de obra", añadieron.
Frente a este escenario, Aspan considera que la iniciativa requiere una evaluación más amplia antes de convertirse en ley.
El gremio sostiene que "no se ha hecho un suficiente análisis de la proporcionalidad e impacto de esta ley en las micro y pequeñas empresas como las panaderías y pastelerías".
Por ello, solicitaron al presidente José María Balcázar observar la norma y devolverla al Congreso para un nuevo debate. De ocurrir ello, los plazos legislativos podrían impedir que el actual Parlamento unicameral la apruebe nuevamente por insistencia.
Mientras tanto, el proyecto continúa generando posiciones divididas entre quienes consideran que fortalece la libertad religiosa y quienes advierten posibles efectos sobre la actividad económica y la organización laboral.