Adrián Villar está siendo trasladado este jueves 5 de marzo al penal en donde recibirá 9 meses de prisión preventiva.
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A casi tres semanas del fallecimiento de Lizeth Marzano, se dispuso que Adrián Villar cumpla nueve meses de prisión preventiva por haberla atropellado y luego huir del lugar del accidente. Así lo determinó el 33° Juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Superior de Justicia de Lima la noche del 4 de marzo. La defensa del acusado anunció que apelará la decisión judicial al no compartir los fundamentos expuestos por el magistrado. En medio del caso, salió a la luz un dato relacionado con sus padres biológicos.
Adrián Villar permanecerá recluido por nueve meses tras ser imputado por homicidio culposo, además de omisión de auxilio y fuga del lugar del siniestro.
De acuerdo con el juez, existen elementos sólidos que evidencian un posible riesgo de fuga y de interferencia en el proceso judicial, considerando que el hijo de Rubén Villar se retiró del lugar del accidente, acudió luego a la vivienda de Francesca Montenegro y, pese a las recomendaciones de personas cercanas, no se entregó de manera voluntaria.
Este escenario se agravó con un aspecto no conocido previamente sobre su información personal, el cual fue determinante para la decisión del magistrado respecto a sus padres biológicos, Rubén Villar y Marcela Chirinos, y su domicilio real. Según se expuso, la dirección consignada en su Documento Nacional de Identidad no coincide con el lugar donde actualmente residiría, lo que demostraría una falta de arraigo domiciliario.
El juez indicó que la dirección registrada por Adrián Alonso Villar Chirinos en Miraflores no pertenece ni a él ni a sus familiares cercanos, sino que figura a nombre de una empresa inmobiliaria. Además, no se presentó documentación que acredite contrato de alquiler ni pagos de servicios asociados al investigado.
Por su parte, la defensa de Villar sostuvo que esta situación se debe a que sus padres están separados y que el joven alternaría su tiempo entre ambos domicilios.
"El juez ha dicho que no hay arraigo (...) Como sus padres biológicos son separados, por lo tanto, no tiene arraigo familiar. Lo cual no podemos coincidir porque, si fuera cierto, todos los hijos de padres separados no tendrían arraigo (...) Hay que comprender que Adrián es hijo de sus padres biológicos, quienes tienen relaciones independientes, separados, evidentemente debe vivir con uno de ellos. Lo cual, lo que es ilógico, que cuando existe esa condición no puede existir arraigo".
Finalmente, un reportero señaló que el juez habría mencionado hasta cuatro posibles domicilios donde el investigado pasaría tiempo, lo que impediría establecer con claridad un lugar fijo de residencia para asegurar que no evada el proceso hasta que se emita una sentencia definitiva.