El exministro de Educación Idel Vexler señaló que en 2026 los colegios estatales contarán con menos semanas lectivas, lo que perjudicaría la formación de más de seis millones de escolares.
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El calendario escolar 2026 volverá a disminuir las semanas reales de clases para los alumnos de colegios públicos. El Ministerio de Educación (Minedu) aprobó el cronograma a través de la Resolución Ministerial N.° 501-2025, que fija el inicio del año escolar para el 16 de marzo y su término el 18 de diciembre. En total, se contemplan 36 semanas lectivas y ocho semanas destinadas a labores de gestión.
Esta estructura es similar a la aplicada en 2025, cuando las clases comenzaron el 17 de marzo y concluyeron el 19 de diciembre, también con 36 semanas de enseñanza. El contraste resulta más claro frente al año escolar 2024, que se inició el 11 de marzo y finalizó el 20 de diciembre, alcanzando 39 semanas lectivas y solo cuatro semanas de gestión, es decir, tres semanas más de clases que en los dos años siguientes. Esta reducción representa una pérdida efectiva de tiempo pedagógico que impacta principalmente en la educación pública, donde se forman más de seis millones de estudiantes.
Para el exministro de Educación Idel Vexler, esta disminución responde a una política sostenida que prioriza la gestión administrativa por encima del tiempo efectivo de aprendizaje. Marzo incluye dos semanas dedicadas a tareas de gestión docente, a las que se suman otras similares a lo largo del año. De acuerdo con su análisis, el año escolar podría empezar sin mayores dificultades el 9 de marzo, lo que permitiría recuperar al menos una semana de clases sin afectar el funcionamiento interno del sistema educativo.
Una inquietud similar manifestó Hugo Díaz, expresidente del Consejo Nacional de Educación, quien recordó que tras la pandemia de Covid-19 se esperaba compensar el tiempo perdido, algo que finalmente no ocurrió. Según cifras del Banco Mundial, los estudiantes peruanos dejaron de recibir en promedio más de 700 horas de clases, “lo que equivale a casi dos años de aprendizaje”, una brecha que —advirtió— sigue sin cerrarse.
Vexler recordó que, desde inicios de los años 2000, se impulsó una reforma orientada a mejorar el calendario escolar, luego de constatar que en zonas rurales apenas se alcanzaban unas 500 horas anuales y en áreas urbanas cerca de 700. “Esto en líneas generales ha venido funcionando más de 20 años en el Perú. 25 años”, señaló a La República, al referirse a esa política pública que buscaba reducir interrupciones y ampliar las horas de enseñanza.
Como parte de esa reforma, se establecieron metas mínimas de horas anuales por nivel educativo: “900 horas en inicial, 1.100 horas en primaria y 1.200 horas en secundaria”. El objetivo era asegurar continuidad pedagógica y acortar la brecha frente a la educación privada, donde los calendarios suelen ser menos fragmentados y las jornadas más extensas.
No obstante, el esquema vigente para 2025 y 2026 se aleja de ese enfoque. Además del inicio tardío de clases, el cronograma incluye semanas de gestión en marzo y diciembre, así como pausas al cierre de cada periodo escolar. Para Vexler, bastaría con dos semanas de gestión al año, pero el modelo actual multiplica estas jornadas y termina dejando a los estudiantes sin clases durante varias semanas.
Díaz coincide con esta evaluación y cuestiona que, desde 2025, las semanas lectivas hayan pasado de 39 a 36, mientras que las de gestión se duplicaron de cuatro a ocho. A su criterio, “no tiene mucho sentido aumentar las semanas de gestión cuando los estudiantes aún no recuperan las horas perdidas durante la pandemia”.
A este escenario se suma el efecto de los 16 feriados nacionales y la incorporación de nuevos días no laborables, que en los colegios públicos suelen implicar la suspensión de actividades académicas, a diferencia de muchas instituciones privadas donde las clases continúan con normalidad.
En conjunto, estas decisiones generan —según el exministro— una pérdida mínima de tres semanas de clases en promedio para los alumnos del sistema público, una situación que ya se presentó en el año escolar 2025 pese a las advertencias de especialistas y exautoridades del sector.
Díaz agregó que solo en 2025 los paros de transporte provocaron la cancelación de al menos siete días efectivos de clases, lo que vuelve “muy difícil cumplir” con las 1.100 horas en primaria y 1.200 en secundaria que establece la normativa educativa.
La brecha se amplía al analizar la jornada diaria. Mientras los colegios privados suelen iniciar el año escolar el primer día hábil de marzo y ofrecen clases continuas en turnos de mañana y tarde, en la educación pública predominan horarios más reducidos y fragmentados, afectados por actividades administrativas y suspensiones recurrentes.