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18 May 2020 | 13:33 h

Los huevos de una gallina podrían salvarnos de la COVID-19, según expertos peruanos

La gallina se llama Esperanza y, tras vacunarla con anticuerpos del nuevo coronavirus, se espera que yema de sus huevos pueda ser procesada para que sea suministrada a los pacientes.

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    Sin importar quien fue primero, el huevo y la gallina podrían salvarnos del nuevo coronavirus. El bioquímico Mirko Zimic, y su equipo de científicos, trabajan arduamente para encontrar una vacuna que acabe con el COVID-19 en nuestro país.

    Pero como esta investigación durará unos meses más, a la par vienen realizando una terapia para tratar casos positivos de coronavirus con las gallinas y sus huevos.

    Zimic explica que este tratamiento busca administrar anticuerpos a los pacientes para ayudarlos a protegerse contra el COVID-19 y hasta vencer a la enfermedad. Pero, el problema de los humanos es que logran reproducir muy pocos anticuerpos.

    Por lo que este grupo de científicos peruanos ha ideado un plan en que consiste usar a las gallinas ponedoras de huevos y cosechar los anticuerpos en las yemas, para lograr más efectividad.

    “Dado que tenemos los antígenos de los virus producidos, la idea es vacunar a las gallinas para que los anticuerpos que se generan en su sangre, pasen también a los huevos. Y luego, estrictamente la yema, pueda ser procesada para que sea suministrada a los pacientes”, informa Zimic.

    La gallina de la esperanza

    Zimic, quien es coordinador bioinformático del laboratorio peruano Farvet, es consciente que su propuesta todavía no ha sido probada en humanos con COVID-19, pero hay muchos trabajos previos en donde se han suministrado anticuerpos a humanos con resultados importantes y exitosos.

    “De modo que tenemos la esperanza que así sea. De hecho, ya logramos inmunizar a la primera gallina, la cual la bautizamos como ‘Esperanza’, con el antígeno RBD y se espera que en 21 días, esta gallina alcance los niveles de anticuerpos óptimos para poder ser cosechados a partir de sus huevos y poder hacer ensayos en cerdos primero”.

    De tener éxito, se plantea suministrar la yema cruda o deshidratada y liofilizada con el anticuerpo IgY modificado. Esto podría ser suministrados por vía nasogástrica, como un aerosol intranasal o tal vez el mismo anticuerpo purificado puede ser administrado con una inyección subcutánea.