Ariel Bracamonte reveló qué ocurrió con la herencia de Myriam Fefer y contó cómo se habría negociado el patrimonio familiar tras su asesinato.
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Años después del asesinato de Myriam Fefer, ocurrido en 2006, su hijo Ariel Bracamonte volvió a referirse a uno de los aspectos que más interrogantes ha generado alrededor de su familia: el destino del patrimonio que dejó su madre. En una entrevista para ‘Estás en todas’, el comunicador contó cómo se habría desarrollado la repartición de los bienes y señaló el papel que, según su versión, tuvo Liliana Castro Manarelli durante las negociaciones.
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Durante la conversación, Ariel Bracamonte explicó que su hermana Eva Bracamonte habría concedido un poder a Liliana Castro Manarelli para que esta se encargara de conversar con él sobre los bienes heredados de su madre. Según su testimonio, él nunca trató directamente ese asunto con Eva, sino que todos los diálogos relacionados con el patrimonio los sostuvo con Castro.
Al recordar cómo se produjo la distribución de los bienes familiares, Ariel cuestionó además la idea de que él hubiera obtenido la mayor parte de la fortuna. Antes de entrar en detalles económicos, puso énfasis en la persona que, de acuerdo con su experiencia, asumió las conversaciones relacionadas con la herencia.
"El patrimonio se repartió de una manera muy interesante. Mi hermana le da un poder a Liliana Castro Manarelli para que ella negocie la herencia de mi madre conmigo. Yo nunca conversé sobre la herencia con mi hermana. Nunca. Yo conversaba con Liliana", sostuvo.
Bracamonte afirmó que la autorización entregada a Castro involucraba una cantidad considerable de dinero y sostuvo que su intervención, desde su perspectiva, no se habría limitado a discutir aspectos patrimoniales.
"Con qué experiencia ella podía manejar, no solamente el tema de plata, también el tema de relación familiar", se preguntó Ariel.
El comunicador también aseguró que las conversaciones con Liliana habrían alcanzado aspectos vinculados con la relación que mantenía con su hermana. De acuerdo con su relato, la intervención de Castro no se habría limitado a los acuerdos económicos relacionados con la herencia.
"Porque ella no solamente maneja o negocia una herencia, ella negociaba la forma en que mi hermana y yo nos íbamos a llevar", dijo exponiendo a Castro.
Incluso recordó una escena en la que Eva le habría indicado que debía conversar directamente con Liliana para resolver asuntos relacionados con el patrimonio. "Y mi hermana decía, al mediodía, en la cama, Ariel conversa con Liliana y ella se encarga", recordó.
El relato de Ariel también estuvo relacionado con las condiciones en las que, según contó, tuvo que vivir durante aquella etapa de su adolescencia. El comunicador afirmó que en determinadas ocasiones Castro lo llevaba a otro espacio para conversar sobre cuestiones económicas y recordó una frase que habría recibido en ese contexto: "Tienes suficiente, no tenemos por qué darte dinero".
Bracamonte señaló que, mientras su hermana y Liliana realizaban viajes, él era enviado a Ate Vitarte. Según explicó, durante ese periodo permanecía en un lugar que no contaba con algunos electrodomésticos básicos para conservar o preparar sus alimentos.
"No tenía refrigerador, no tenía microondas. Comía lo que podía comer en el momento, en el supermercado, en el mercado de la esquina, y sabía que no lo podía calentar", contó.
Al referirse a las heridas que le dejó aquella etapa, Ariel respondió a quienes le han pedido que perdone a su hermana y aseguró que ese proceso ya ocurrió, aunque todavía recuerda las carencias que experimentó siendo menor. "Ya se lo perdoné", aseguró. "Cuando a esa edad, no tenía qué comer", confiesa.
Asimismo, Bracamonte recordó un episodio relacionado con una cuenta bancaria en Estados Unidos que, según su relato, pertenecía a un banco israelí. Contó que Eva le habría ofrecido 35 mil dólares para completar el pago de un local ubicado en el Callao, pero a cambio debía firmar un documento que permitiría que ella conservara el dinero restante.
"El resto eran US$15.000. Y yo dije, ay, qué buena gente. Habían cientos de cientos de miles de dólares en esta cuenta", añadió.
Ariel explicó que en ese momento tenía apenas 18 años y que su percepción de la situación familiar era distinta, pues, según afirmó, todavía confiaba plenamente en su hermana y ella no había sido acusada por la Fiscalía por el asesinato de Myriam Fefer.
"Yo tenía 18 años, yo confié en mi hermana. No había una investigación en contra de mi hermana sobre el asesinato de mi madre. Ella no había sido acusada por la Fiscalía sobre el asesinato. Yo confiaba en mi hermana", sentenció.