Terremoto de 7.4 en Colombia genera preocupación en Perú. El presidente del IGP explica el riesgo sísmico y advierte sobre un futuro gran terremoto.
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El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia este 10 de agosto volvió a poner la atención sobre la actividad sísmica del Cinturón de Fuego del Pacífico, zona en la que también se encuentra el Perú. El movimiento tuvo como epicentro San José del Palmar, en Chocó, y se produjo a una profundidad cercana a los 100 kilómetros.
Durante 2026, otros países como México, Filipinas, Japón, Indonesia, Vanuatu, Tonga y Chile también han registrado movimientos de gran magnitud. Sin embargo, esta sucesión de eventos no significa que exista una cadena sísmica que permita anticipar un terremoto en territorio peruano.
Hernando Tavera, presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), explicó que nuestro país comparte características geológicas con otras naciones de la región.
"Perú, Colombia, Ecuador, Chile, estamos ubicados en esta zona de alto riesgo por el tema de sismos", señaló en Canal N.
Parte de esta actividad se origina por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, proceso responsable de importantes terremotos registrados a lo largo de la costa occidental de Sudamérica.
Según Tavera, la historia sísmica demuestra que el Perú volverá a experimentar movimientos de gran magnitud, aunque actualmente es imposible establecer una fecha.
"Si tenemos historia de grandes sismos, vamos a volver a tener estos eventos, porque los sismos son cíclicos, vuelven en el tiempo", sostuvo.
El especialista explicó que los grandes terremotos pueden tardar mucho más en producirse debido a la enorme cantidad de energía y extensión de ruptura necesarias.
"Los grandes sismos requieren áreas de ruptura muy grandes, por lo tanto, se toman mucho tiempo en hacerse presentes", indicó.
Por ello, los terremotos ocurridos recientemente en Colombia y otros países no deben interpretarse como una señal de que un gran movimiento está próximo a suceder en Perú.
La actividad sísmica es permanente en territorio peruano. Según reveló Tavera, durante lo que va del año ya se han registrado más de 500 movimientos reportados oficialmente.
"Cada año terminamos reportando 800 sismos", afirmó el presidente del IGP.
Esta cifra tampoco significa que un gran terremoto esté cerca. Hasta la actualidad, la ciencia no puede predecir con exactitud la fecha, ubicación y magnitud de un futuro movimiento telúrico.
Tavera también hizo énfasis en que la magnitud de un sismo no es el único factor que determina sus consecuencias. La profundidad, el tipo de suelo y, especialmente, la calidad de las edificaciones pueden marcar una enorme diferencia.
"El sismo no mata personas, el sismo no destruye ciudades. El sismo es un problema de la naturaleza. El desastre es un problema de la sociedad", manifestó.
En ese contexto, uno de los principales riesgos que enfrenta el Perú es la autoconstrucción. Las viviendas levantadas sin criterios técnicos o sin cumplir normas sismorresistentes presentan una mayor vulnerabilidad frente a movimientos intensos.
Países como Japón y Chile han reforzado sus estándares de construcción y políticas de prevención tras experimentar terremotos devastadores. Para Tavera, en Perú también resulta fundamental trabajar en la calidad de las viviendas, el ordenamiento urbano y la preparación ciudadana.
El reciente terremoto de Colombia no permite anticipar cuándo ocurrirá un evento similar en Perú, pero sí vuelve a recordar una realidad: el territorio nacional se encuentra en una zona altamente sísmica y la prevención continúa siendo fundamental.