Las víctimas, que buscaban acceder a trabajos civiles, terminaron expuestas a enfrentamientos y peligros tras aceptar ofertas difundidas en redes sociales y viajar sin preparación militar ni protección adecuada, según informó Cuarto Poder.
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Una serie de testimonios y denuncias advierte que ciudadanos peruanos habrían sido captados en el país con la promesa de trabajos civiles en Rusia, pero al llegar son enviados a combatir en la guerra contra Ucrania, en condiciones extremas y sin contar con preparación militar.
Según el reportaje difundido por 'Cuarto Poder', al menos 56 familias peruanas han informado a la Cancillería sobre la desaparición o muerte de sus familiares, quienes viajaron con la expectativa de conseguir un empleo estable y seguro lejos del conflicto armado.
La investigación señala a Rusia como el destino final de estos reclutamientos, gestionados principalmente a través de redes sociales mediante anuncios que ofrecen altos sueldos, bonos de ingreso y facilidades migratorias.
En estas ofertas se promete un salario mensual cercano a los 2.600 dólares, un bono de ingreso de 20.000 dólares, además de alojamiento, alimentación y la posibilidad de acceder a la nacionalidad rusa. Los requisitos, presentados como simples, se limitan a tener entre 18 y 50 años, pasaporte vigente y disponibilidad inmediata.
Las víctimas relatan que los contratos, redactados en alfabeto cirílico, resultan incomprensibles para quienes no dominan el ruso. Muchos, como el joven identificado como Morgan, partieron desde distritos como San Juan de Lurigancho convencidos de que desempeñarían labores de cocina en cuarteles.
Sin embargo, al llegar a Rusia, en lugar de utensilios de cocina, recibieron armas y municiones, sin ningún tipo de entrenamiento militar. 'Mi hijo creyó que lo contrataron para cocinar en los cuarteles, pero una vez en Rusia, a cambio de sartenes y cacerolas, le entregaron un fusil y municiones', afirmó su madre al medio peruano.
El dominical 'Cuarto Poder' identificó a presuntos reclutadores implicados en la captación de peruanos y otros latinoamericanos. Entre ellos figuran un sujeto conocido como Kraken, de nacionalidad colombiana, y otros dos apodados Halcón y Vicio, ambos peruanos con domicilios registrados en Lima.
Ninguno de los mencionados ha respondido tras la difusión de las denuncias. Los números de contacto utilizados en los videos de reclutamiento ya no están operativos y los anuncios fueron retirados de plataformas como TikTok.
Las familias coinciden en que sus seres queridos partieron con la ilusión de obtener ingresos dignos y estabilidad, pero terminaron siendo enviados a zonas de alto riesgo, donde enfrentan ataques con drones, bombardeos y condiciones precarias. 'Dijeron un sueldo de veinte mil, un bono de veinte mil. No hemos recibido absolutamente nada', relató una de las esposas de los reclutados a 'Cuarto Poder'.
De acuerdo con el informe del programa, la más reciente oleada de peruanos incorporados al ejército ruso —más de 40 hombres— partió apenas dos semanas después de la primera vuelta electoral en el Perú. Los registros migratorios muestran que muchos viajaron vía Panamá, Francia y Turquía antes de llegar a Moscú, debido a las restricciones aéreas por la guerra. Al llegar, descubrieron que no cumplirían funciones de vigilancia o cocina, sino que serían enviados directamente a la primera línea de combate.
Los testimonios familiares revelan que incluso personas con discapacidades físicas quedaron atrapadas sin posibilidad de retorno. Quienes intentaron desistir al conocer su destino fueron advertidos de que 'solo muerto podía regresar'. Uno de los relatos recogidos por 'Cuarto Poder' señala: 'Un compañero se fue a primera línea. Fueron veinte. De los veinte, solamente regresaron dos. Y de los dos, uno está en el hospital con las piernas destrozadas. Ya son cinco cirugías'.
Las condiciones extremas del frente han dejado a varias familias en incertidumbre total. 'Desde el 9 de abril, este día son 16 días, que no sé nada de mi hijo. No sé si está vivo, si está muerto, no hay quien me dé razón', expresó la madre de uno de los desaparecidos.
El reportaje también advierte que los peruanos reclutados no cuentan con garantías de seguridad ni compensaciones claras para sus familias. Tampoco existe certeza sobre el pago de los montos ofrecidos. Incluso, deben destinar su primer sueldo —aproximadamente 2.500 dólares— a la compra de abrigo, uniformes y armamento. La recuperación de cuerpos depende de eventuales treguas, ya que rescatar a caídos en combate es considerado extremadamente riesgoso, mientras que desertar puede ser castigado con prisión.
Por su parte, el director de la Dirección de Comunidades Peruanas en el Exterior y Asistencia al Nacional, Pedro Bravo, informó a las familias que sostendrá una reunión con el agregado comercial ruso en Lima para intentar frenar este tipo de migración. La Cancillería indicó que brindará salvoconductos a quienes logren escapar y llegar a la embajada peruana en Moscú, ubicada a más de 1.200 kilómetros del frente de combate, una distancia similar a la que separa Lima de Tumbes.