El mundo del cine llora la muerte de la querida actriz de ‘Superman’, quien falleció a los 82 años tras una larga lucha contra el PÁRKINSON.
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Valerie Perrine, la recordada actriz y exbailarina famosa por su papel como la secretaria y amante de Lex Luthor en Superman: The Movie, falleció este lunes a los 82 años en su hogar en Los Ángeles. La triste noticia fue confirmada por su amiga cercana, la productora Stacey Souther, quien la despidió con emotivas palabras en sus redes sociales, destacando su talento y el impacto que dejó en el cine.
La actriz fue diagnosticada con párkinson en 2015, enfermedad que la llevó a alejarse gradualmente de la actuación y que, en sus últimos años, afectó notablemente su movilidad. A pesar de ello, quienes la conocieron resaltan su fortaleza. “Se enfrentó a la enfermedad con increíble coraje y compasión, nunca se quejó. Fue una verdadera inspiración”, declaró Souther en un emotivo mensaje.
Más allá de su papel en el universo de Superman, Perrine dejó una marca imborrable en el cine con su aclamada actuación en 'Lenny', dirigida por Bob Fosse y junto a Dustin Hoffman. Por este papel recibió una nominación al Oscar, además de ganar el premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes y un BAFTA como revelación, consolidando su prestigio en la industria.
A lo largo de su trayectoria, trabajó con grandes figuras como Jeff Bridges en 'El último héroe americano' (1973), Robert Redford en 'El jinete eléctrico' (1979) y Jack Nicholson en 'La frontera' (1982). También colaboró con renombrados directores, entre ellos Sydney Pollack.
Valerie Perrine nació el 3 de septiembre de 1943 en Texas y creció viajando debido a la carrera militar de su padre. Antes de llegar a Hollywood, destacó como bailarina en Las Vegas, pasando de corista a figura principal en grandes espectáculos.
Descubierta por el agente Robert Walker, debutó en el cine sin formación actoral formal, confiando en la autenticidad y la conexión emocional. Activa hasta 2016, acumuló cerca de 50 créditos en cine y televisión. Tras su lucha contra el párkinson y dificultades económicas, su amiga Stacey Souther organiza campañas solidarias para cumplir su último deseo: ser enterrada en Forest Lawn. Su legado permanece vivo en la historia del cine.