Samahara Lobatón reveló que su hermano utiliza inteligencia artificial para obtener altas calificaciones en la universidad, lo que generó inquietudes sobre posibles sanciones.
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Luego de que Samahara Lobatón expusiera en ‘La Granja VIP’ que su hermano Adriano Farfán lograba obtener buenas calificaciones en la universidad utilizando la inteligencia artificial, muchos se han preguntado si el joven e hijo de Jefferson Farfán tendría alguna sanción por parte de su casa de estudios. Según la institución mencionada por la influencer, esta casa de estudios tiene sus propios lineamientos y establece qué pasaría con los estudiantes que usen de forma incorrecta herramientas de la IA para resolver sus trabajos.
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“Mi hermano hace todo con ChatGPT. ¿Qué te crees? Tiene las mejores notas, vas a ver sus notas de la universidad, el primer ciclo y todo es 18 y 20”, comentó Samahara Lobatón a la ligera exponiendo así la forma en que el hijo mayor de Jefferson Farfán obtendría sus altas calificaciones en la universidad.
Las declaraciones de la influencer no pasaron desapercibidas y aunque sus compañeros insistieron que los profesores se darían cuenta, ella recalcó que no, debido a un supuesto cambio en el sistema que verificaba los plagios.
“No, porque antes había en la UPC hay una huev…que si tú haces copy paste (Copiar, pegar) (el Turnitin), ellos se dan cuenta, pero ahora ChatGPT te hace las cosas como a ti te da la gana, el ChatGPT es un éxito”, indicó.
Al mencionar la casa de estudios donde estudiaría el hijo de la ‘Foquita’, se pudieron conocer los lineamientos para el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa en el proceso de enseñanza – aprendizaje, estos indicarían qué está permitido y qué sanciones podrían caer sobre el alumno que utilice de forma inadecuada esta herramienta.
“La universidad reconoce que la inteligencia artificial (IA) es una herramienta poderosa para fortalecer las capacidades y competencias de sus estudiantes, preparándolos para enfrentar los desafíos del futuro. En este sentido, la institución promueve el uso responsable, ético, transparente y creativo de la IA, incentivando su aplicación de manera que esté alineada con los principios de desarrollo sostenible”, se lee en la guía.
El documento es enfático al señalar que, si bien la tecnología ofrece ventajas, su mal uso puede derivar en faltas graves. Según el texto normativo, “La IAG podría ser utilizada en actos de deshonestidad académica de diversas formas”. Entre los ejemplos citados se encuentran la suplantación de autoría en contenidos originales, la resolución automática de exámenes para evitar el estudio del material y la “Producción de trabajos falsificados”, que incluye la creación de bibliografía inexistente o datos inventados para sostener argumentos en ensayos.
Además de la integridad, el informe advierte sobre la presencia de sesgos cognitivos en los datos procesados por la IA, lo que obliga a los usuarios a realizar un análisis crítico permanente. En este sentido, se subraya que los docentes tienen la misión de orientar a los alumnos para que estas herramientas contribuyan al éxito profesional bajo un marco ético riguroso.
A pesar de las facilidades, existen límites infranqueables que podrían acarrear sanciones disciplinarias. El reglamento es claro al prohibir cualquier acción que vulnere el Código de Honor de la UPC o lo estipulado por el Comité de Ética y Gobernanza de la IAG.
La falta más grave y explícitamente detallada es: “Presentar textos, imágenes, o datos e información en cualquier formato que hayan sido generados por una herramienta de IAG como si fuera una obra propia y original del estudiante”.