Conoce cuánto puede ganar una modelo en el Victoria’s Secret Fashion Show, cuánto invierte para llegar y por qué desfilar puede impulsar su carrera.
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Llegar al Victoria’s Secret Fashion Show no funciona como comprar una entrada, pagar una inscripción o adquirir un pase exclusivo. No existe un precio oficial para desfilar en una de las pasarelas más famosas del mundo, porque el acceso se consigue mediante casting, representación de agencias, contratos, experiencia previa y una carrera construida durante años.
Sin embargo, la duda que muchos usuarios se hacen sí tiene una respuesta si se mira desde otro ángulo: cuánto puede ganar una modelo por desfilar, cuánto dinero invierte para llegar a ese nivel y qué beneficios profesionales puede obtener después de aparecer en un evento de tanta visibilidad.
Aunque Victoria’s Secret no publica una tarifa oficial para sus modelos, estimaciones difundidas por el sitio especializado CEOWorld señalan que una modelo con trayectoria podría recibir entre US$500 y US$2.500 por show. En el caso de supermodelos o figuras internacionales, la cifra podría superar los US$20.000 por una sola aparición.
La diferencia entre ambos montos es enorme, pero responde a factores como fama, experiencia, contratos previos, presencia mediática y capacidad de negociación. En ese mundo, no todas las modelos llegan con el mismo peso comercial ni con el mismo respaldo de marca.
Las cifras que circulan en la industria suelen dividirse en dos grupos principales:
El pago final puede variar por varios motivos:
Por eso, aunque el desfile puede no ser el trabajo mejor pagado para todas, sí representa una vitrina global difícil de igualar.
Aunque participar en el show puede generar ingresos, el camino para llegar hasta ahí suele exigir años de preparación, inversión y disciplina. Muchas veces, esos gastos son asumidos por la propia modelo o adelantados por agencias que luego los descuentan de futuros trabajos.
Entre los costos más comunes están:
En resumen, no se paga por ser un ángel, pero sí se invierte tiempo, dinero y constancia para alcanzar un estándar profesional capaz de competir en esa pasarela.
Durante años, Victoria’s Secret estuvo asociada a un ideal físico muy marcado. En la conversación pública se ha hablado de requisitos como una estatura mínima cercana a 1,75 m, medidas corporales estrictas y una estética específica. Ese modelo fue ampliamente cuestionado por su falta de diversidad.
Pero más allá del aspecto físico, el proceso de selección siempre ha exigido condiciones profesionales. Una modelo debe saber caminar, proyectar seguridad, manejar la cámara, tener experiencia en pasarelas y, muchas veces, contar con una agencia fuerte detrás.
En la actualidad, además, pesan otros factores: carisma, historia personal, presencia digital, conexión con el público y capacidad de representar una imagen más amplia de belleza. Ya no se trata solo de verse bien, sino de comunicar, vender y sostener una marca ante millones de personas.
Aunque el pago directo por desfilar puede parecer menor frente al nivel de exposición, para muchas modelos el verdadero beneficio llega después. Estar en el Victoria’s Secret Fashion Show puede convertirse en una plataforma para acceder a nuevas campañas, mejores contratos y mayor reconocimiento internacional.
Aparecer en esa pasarela puede abrir puertas a:
Por eso, para una modelo emergente, el desfile puede funcionar como una credencial de alto nivel. Más que un pago puntual, representa una oportunidad para elevar su perfil dentro de la industria.
En la historia de Victoria’s Secret, Gisele Bündchen y Adriana Lima son dos nombres clave para entender cómo una modelo puede transformar una pasarela en una carrera millonaria.
Gisele Bündchen es uno de los casos más emblemáticos de una supermodelo convertida en marca global. Sus mayores ingresos no provinieron únicamente de desfilar, sino de campañas, contratos publicitarios y acuerdos con grandes firmas internacionales.
Adriana Lima, por su parte, se consolidó durante años como uno de los rostros más reconocibles de Victoria’s Secret. Su imagen quedó asociada al concepto de Ángel y su trayectoria le permitió acceder a salarios anuales millonarios, según estimaciones difundidas por medios de moda y negocios.
Estos ejemplos muestran que las cifras más altas no salen solo del desfile. El verdadero negocio está en el ecosistema que se construye alrededor: campañas, embajadurías, publicidad, presencia digital y contratos de largo plazo.