¿Los cambios en el clima pueden anticipar un sismo? El IGP y Senamhi aclararon si existe alguna relación entre los vientos fuertes, las lluvias y los terremotos en Perú.
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Ante el último fuerte sismo de 7.2 en Ayacucho, una de las dudas que suele aparecer entre la población es si ciertos cambios en el clima, como vientos intensos, lluvias fuera de lo habitual o variaciones repentinas de temperatura, podrían anticipar un movimiento telúrico. Esta creencia se mantiene vigente y suele cobrar fuerza cuando ambos fenómenos coinciden en un periodo cercano.
Ante estas dudas, especialistas del Instituto Geofísico del Perú (IGP) y del Senamhi, según información difundida por Agencia Andina, explicaron qué establece la evidencia científica sobre una posible conexión entre las condiciones atmosféricas y los sismos.
La respuesta de los especialistas es negativa: los vientos fuertes y las lluvias no permiten predecir que ocurrirá un sismo. Los movimientos telúricos se producen como consecuencia de procesos geológicos que tienen lugar en el interior del planeta, mientras que los cambios en el tiempo obedecen a mecanismos propios de la atmósfera.
Hernando Tavera, presidente ejecutivo del IGP, explicó que la actividad sísmica forma parte del comportamiento natural de la Tierra y que estos eventos pueden producirse en cualquier momento. Por ello, no existe una época determinada, un mes específico o incluso una hora concreta que permita establecer cuándo habría una mayor probabilidad de que ocurra un temblor.
Esta explicación también permite cuestionar otras creencias populares, como la idea de que octubre sería el llamado mes de los temblores en Lima. Según el especialista, los terremotos no siguen patrones de calendario que permitan anticiparlos.
Por esa razón, una jornada marcada por lluvias intensas o fuertes ráfagas de viento tampoco puede considerarse una señal de que la tierra vaya a moverse poco después.
Desde el Senamhi, Nelson Quispe también descartó, de acuerdo con la información difundida por Agencia Andina, que exista una relación científica comprobada entre los fenómenos meteorológicos y los movimientos telúricos. Asimismo, no se ha demostrado que un sismo provoque modificaciones específicas en las condiciones atmosféricas.
En ese sentido, ambos tipos de fenómenos deben estudiarse por separado, debido a que responden a mecanismos naturales completamente diferentes.
La idea de que ciertos cambios climáticos pueden anunciar un terremoto se remonta a épocas anteriores al desarrollo de la ciencia moderna. En la Antigua Grecia, Aristóteles sostenía que los movimientos de la Tierra podían estar relacionados con corrientes de aire o gases acumulados en el subsuelo.
Aunque esa explicación fue descartada posteriormente gracias a los avances científicos, algunas creencias similares permanecieron en el imaginario colectivo y continuaron transmitiéndose de una generación a otra.
En Perú, esta asociación también puede verse reforzada por coincidencias. Por ejemplo, un periodo de fuertes vientos, tormentas de polvo o lluvias puede coincidir con la ocurrencia de un sismo. Cuando ambos hechos suceden con pocas horas o días de diferencia, algunas personas pueden interpretar que uno provocó o anunció al otro.
Sin embargo, los especialistas remarcan que se trata de procesos independientes. Los vientos y las lluvias tienen un origen atmosférico, mientras que los terremotos están relacionados con la dinámica de las placas tectónicas y otros procesos geológicos.
La ciencia sí permite elaborar pronósticos sobre determinados fenómenos meteorológicos y evaluar escenarios asociados al Fenómeno El Niño, así como periodos de lluvias intensas que podrían favorecer huaicos, deslizamientos o crecidas de ríos. Esto es distinto a predecir un sismo, algo que actualmente no puede hacerse a partir de las condiciones del clima.