Roberto Sánchez mantiene una ajustada ventaja sobre Rafael López Aliaga mientras la ONPE avanza en el conteo final rumbo a la segunda vuelta 2026.
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La definición del segundo lugar en las Elecciones 2026 continúa voto a voto. Con el conteo oficial prácticamente en su etapa final, Roberto Sánchez conserva una ventaja estrecha sobre Rafael López Aliaga, mientras la ONPE sigue actualizando las actas que faltan por contabilizar.
Según el reporte actualizado al 11 de mayo de 2026, a las 10:30 a. m., la Oficina Nacional de Procesos Electorales había contabilizado el 99.635%% de actas y registraba una diferencia de 14.826 votos a favor de Sánchez. El margen, todavía reducido, mantiene en expectativa el desenlace de la disputa por acompañar a Keiko Fujimori en la segunda vuelta.
El organismo electoral informó que quedaban 501 actas pendientes, equivalentes al 0,540% del total. Aunque el avance del conteo ya supera el 99%, la ubicación geográfica de las actas restantes resulta clave, pues varias se concentran en Lima Metropolitana, una plaza electoral de alto peso. Reportes posteriores de medios nacionales también dieron cuenta de una competencia todavía ajustada entre Sánchez y López Aliaga conforme la ONPE avanzaba por encima del 99,5% de actas contabilizadas.
El conteo oficial ha mostrado una competencia cerrada entre Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga durante varias etapas del procesamiento. Si bien ambos candidatos han alternado momentos de mayor cercanía, las últimas actualizaciones disponibles mantienen al postulante de Juntos por el Perú con una ventaja leve.
De acuerdo con las cifras señaladas en el reporte, Sánchez alcanza el 12,000% de los votos válidos, mientras que López Aliaga registra 11,911%. Esa diferencia porcentual mínima se traduce en 14.826 votos, una distancia que, aunque favorece a Sánchez, todavía mantiene la atención puesta en las actas faltantes.
La expectativa se concentra en saber si las actas pendientes modificarán o confirmarán la tendencia. En cualquier escenario, el conteo refleja una de las definiciones más reñidas de la elección presidencial, con un margen que obliga a esperar el cierre oficial del proceso.
Uno de los datos más relevantes del reporte de la ONPE es la distribución de las actas que aún no han sido contabilizadas. Lima Metropolitana aparece como la jurisdicción con mayor número de documentos electorales pendientes: 153 actas.
Detrás de la capital figuran Piura, con 102 actas; Cusco, con 60; San Martín, con 40; Ucayali, con 37; y Cajamarca, con 36. Este detalle es importante porque el peso electoral de cada zona puede influir en la diferencia final entre ambos candidatos.
Aunque el porcentaje pendiente parece pequeño frente al total nacional, en una contienda tan ajustada cada grupo de actas puede tener impacto en el resultado definitivo. Por ello, tanto los partidos como los observadores electorales siguen con atención las actualizaciones oficiales.
Mientras algunas jurisdicciones todavía tienen documentos por procesar, otras regiones ya completaron el 100% de actas contabilizadas. Entre ellas se encuentran Arequipa, La Libertad, Lambayeque, Loreto, Pasco, Tumbes, Huánuco y Amazonas.
En esos territorios ya no quedan actas pendientes dentro del reporte citado, por lo que su aporte al conteo presidencial estaría cerrado. El avance total en estas regiones contrasta con la situación de Lima y otras zonas donde todavía se espera la actualización final.
El voto en el extranjero también figura con el 100% de actas contabilizadas. Según la información reportada, se procesaron 2.543 actas correspondientes a peruanos residentes fuera del país, sin documentos pendientes por incorporar.
Mientras Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga disputan el segundo cupo, Keiko Fujimori se mantiene como la candidata con pase asegurado al balotaje. La lideresa de Fuerza Popular encabeza el conteo y ya empezó a moverse en clave de segunda vuelta, con actividades públicas y mensajes dirigidos a distintas regiones del país.
En sus recientes apariciones, Fujimori ha buscado responder a los cuestionamientos sobre una eventual permanencia prolongada en el poder. Durante una actividad en Loreto, dejó una frase con la que intentó marcar distancia de esas críticas: “Si llego a ser presidenta del Perú, será solo por 5 años”, señaló ante la prensa.
Su discurso también ha girado en torno a seguridad ciudadana, orden público, servicios básicos y gestión del presupuesto estatal. En sus recorridos por zonas de la selva y el sur, la candidata ha cuestionado que el incremento de recursos públicos no siempre se traduzca en mejoras visibles para la población, especialmente en agua y saneamiento.
Analistas políticos consideran que Fujimori llega a esta etapa con una organización partidaria sólida y presencia consolidada en Lima y parte del norte. Sin embargo, el antivoto vuelve a perfilarse como uno de sus mayores retos de cara a la segunda vuelta, una variable que ya ha marcado sus campañas presidenciales anteriores. Medios internacionales también han destacado que el balotaje se perfila en medio de un escenario de fuerte polarización y alta incertidumbre política en el Perú.