El Servicio Nacional de Sanidad Agraria dispuso la declaratoria de emergencia fitosanitaria a nivel nacional luego de confirmarse la presencia de la plaga cuarentenaria Sinoxylon en fibra de coco procedente de la India.
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El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) dispuso la aplicación de nuevos lineamientos fitosanitarios de carácter obligatorio para la importación de fibra de coco procedente de la India.
La medida fue oficializada mediante la Resolución Directoral Nº D000006-2026-MIDAGRI-SENASA-DSV y se sustenta en la detección reciente de plagas cuarentenarias en cargamentos ingresados al país, con el propósito de salvaguardar la producción agrícola y los recursos forestales nacionales.
La India se posiciona como uno de los mayores productores de fibra de coco a nivel mundial, siendo la región de Kerala el principal núcleo de elaboración. Esta zona concentra aproximadamente el 60% de la oferta global de fibra blanca.
La fibra se obtiene a partir del procesamiento de la cáscara del coco y se comercializa en diversas presentaciones, entre ellas fibra cruda, médula o turba de coco, chips o virutas y geomallas. Destaca por ser un insumo 100% orgánico, renovable y con alta capacidad de retención de humedad.
En el ámbito agrícola, su uso es frecuente como sustrato en cultivos hidropónicos, viveros y procesos de enraizamiento, gracias a su pH estable y a su estructura porosa que favorece la retención de agua. Además, se distribuye en formatos que van desde bloques compactos de 5 kilogramos hasta presentaciones expandibles de hasta 75 litros.
Fuera del sector agrícola, la fibra de coco también es empleada en la elaboración de cuerdas, alfombrillas, colchones y materiales destinados al control de la erosión del suelo.
El crecimiento de las importaciones de fibra de coco desde la India y Sri Lanka, impulsado por la expansión agrícola y agroexportadora del Perú, ha elevado el riesgo de ingreso de plagas como el escarabajo Sinoxylon sp., un insecto xilófago que representa una amenaza para las actividades forestales, madereras y agrícolas.
SENASA confirmó la presencia de especies vivas de este género en cinco cargamentos provenientes de la India, lo que derivó en el rechazo de dichos envíos y en la adopción inmediata de medidas de emergencia.
Debido al potencial impacto económico y a la facilidad de dispersión de estas plagas a través del comercio internacional, la autoridad sanitaria estableció controles reforzados por un periodo mínimo de doce meses, mientras se desarrolla una evaluación técnica adicional.
A partir de ahora, las plantas procesadoras y empacadoras ubicadas en la India que busquen exportar fibra de coco al Perú deberán estar previamente registradas y autorizadas por la autoridad fitosanitaria de su país de origen.
SENASA difundirá en su portal institucional el listado oficial de plantas habilitadas. Asimismo, cada importación deberá contar con un permiso fitosanitario emitido por la entidad antes de la certificación y del embarque.
Los envíos deberán incluir un certificado que garantice la ausencia de Sinoxylon sp., la limpieza y desinfección del contenedor, la identificación de la planta procesadora y los detalles del tratamiento fitosanitario aplicado antes del despacho, que contempla fumigación con bromuro de metilo o fosfamina.
Adicionalmente, la fibra de coco deberá almacenarse en áreas secas y separadas, libres de suelo y restos vegetales no autorizados, y cumplir con las normas internacionales para maderas de estiba. Solo se permitirá el uso de envases nuevos, cerrados y debidamente identificados con la información de origen.