Patricio Quiñones hizo historia al bailar con Bad Bunny en el Super Bowl 2026. El peruano emocionó al mostrar la bandera del Perú en el escenario más visto del mundo.
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La noche del Super Bowl 2026 no solo estuvo marcada por la música y el despliegue técnico del show de medio tiempo liderado por Bad Bunny, sino también por un nombre peruano que empezó a resonar con fuerza en redes sociales: Patricio Quiñones.
En medio de coreografías milimétricas, luces y cámaras que transmitían para millones de personas en todo el mundo, el bailarín apareció en escena como parte del elenco artístico que acompañó al intérprete urbano, convirtiéndose en uno de los pocos compatriotas que han logrado pisar uno de los escenarios más vistos del planeta.
La participación de Quiñones no pasó desapercibida para el público peruano, que rápidamente lo reconoció por su pasado televisivo en espacios como Esto es guerra. Fue el propio bailarín quien confirmó su presencia en el show a través de sus redes sociales, donde compartió imágenes y videos del histórico momento vivido en el Levi’s Stadium, recinto donde se disputó la final de la NFL.
En uno de los clips difundidos, se le observa ejecutando la coreografía junto a Bad Bunny, evidenciando la exigencia física y precisión que demanda un espectáculo de esa magnitud. Las imágenes también dejaron ver la dimensión del evento: un estadio completamente lleno, un despliegue técnico de alto nivel y una producción ensayada al detalle durante semanas.
En Instagram, ‘Pato’ Quiñones publicó un carrusel de fotografías que permitió conocer más del detrás de cámaras. En ellas aparece con un short de jean ancho, polo amarillo y zapatillas blancas, vestuario alineado con la estética del show. Sin embargo, una imagen destacó por encima del resto: el bailarín sosteniendo la bandera del Perú en los exteriores del estadio, mostrando con orgullo su pase de ingreso al evento.
Uno de los instantes que más reacciones generó ocurrió cuando se reveló que Quiñones no solo formó parte de las coreografías, sino que también cargó a Bad Bunny durante una de las secuencias de ingreso al campo. En las fotografías difundidas posteriormente, se le ve integrando el grupo de bailarines y miembros del equipo que levantaron al artista mientras el público celebraba el inicio del espectáculo.
Para el propio Patricio, ese momento representó un punto de quiebre en su carrera. Así lo expresó en una de sus publicaciones, donde escribió: “Por la cultura, por los latinos, por mi familia y por mi Perú. El mejor día de mi carrera”. La frase se viralizó rápidamente y fue interpretada como un mensaje de orgullo y representación para muchos peruanos que siguieron el evento.
Las felicitaciones no tardaron en llegar. Figuras del espectáculo nacional destacaron su logro con mensajes públicos. Daniela Darcourt comentó: “Lo que te admiro hermano. Orgullo nacional”. Por su parte, DJ Peligro escribió: “Gracias por representarnos, un crack siempre”. También se sumaron voces como Yiddá Eslava, quien señaló: “Grandes logros para tu carrera”, y Luciana Fuster, que expresó: “Ya la estabas rompiendo amigo, pero llegar ahí (…) eres grande”.
Detrás de este hito internacional hay una trayectoria construida con años de esfuerzo. Patricio Quiñones Calvo, de 33 años, inició su camino en la televisión peruana como bailarín y coreógrafo en El Gran Show, espacio que lo catapultó a la fama y donde también fue noticia por su relación con la modelo Milett Figueroa.
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Tras el fin de ese romance en 2017 y una breve etapa en Esto es guerra hasta 2018, el bailarín decidió dar un giro a su carrera y enfocarse plenamente en el ámbito profesional del baile. Audiciones, viajes y años de constancia lo llevaron a integrarse en elencos internacionales y a participar en giras junto a artistas de renombre como Daddy Yankee, Manuel Turizo, Nicky Jam y Paulina Rubio.
Esa experiencia acumulada fue clave para integrar el equipo artístico de Bad Bunny en el Super Bowl 2026, un espectáculo donde cada segundo está calculado y cada movimiento ensayado al detalle. Para Quiñones, la noche no solo marcó un logro profesional, sino también un momento de representación cultural que quedó grabado en la memoria colectiva.