La presidenta de Senamhi señaló que la creación de ciclones como el Yaku depende de condiciones marinas y atmosféricas específicas, en contextos de aguas cálidas.
Únete al canal de Whatsapp de Wapa
Grinia Ávalos, presidenta del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), indicó que la formación de un nuevo ciclón Yaku frente a las costas peruanas en 2027 no está descartada. Este fenómeno podría coincidir con el Fenómeno El Niño, en un escenario de temperaturas oceánicas elevadas.
Al recordar los eventos de 2023, destacó que aquella perturbación contribuyó al calentamiento del océano. Su surgimiento se debió a las condiciones cálidas del mar y la reacción de la atmósfera, por lo que no se descarta un evento semejante en el futuro.
De acuerdo con la líder del organismo meteorológico, el surgimiento de un sistema ciclónico como el Yaku depende de la unión de factores marinos y atmosféricos. El calentamiento anormal de la superficie del mar incita una reacción en la atmósfera que facilita la creación de estos vórtices cerca del litoral peruano.
“En El Niño 2023-2024, el ciclón Yaku fue el impulsor de este calentamiento. Era la primera vez que el Senamhi observaba un ciclón tan cerca de la costa peruana. El evento puede ser modulado por condiciones como un mar muy cálido, lo que provoca una respuesta atmosférica, así que no descartamos que vuelva a ocurrir”, explicó.
Según el estudio de Senamhi titulado “Afloramiento costero peruano en presencia del ciclón Yaku durante marzo de 2023”, el litoral peruano experimentó condiciones específicas que permitieron el surgimiento del ciclón Yaku. Su evolución coincidió con el calentamiento de las aguas del Pacífico y El Niño costero, aumentando la humedad disponible en la región.
Este sistema, con circulación ciclónica y una estructura tropical no muy definida, estuvo vinculado a lluvias intensas en varias zonas de la costa y sierra norte-central del país.
En la primera mitad de ese mes, las precipitaciones superaron récords históricos, provocando la activación de quebradas e inundaciones, junto a anomalías de temperatura marina mayor a 4 °C en zonas del litoral norte-central.
El proceso del afloramiento costero, que facilita el ascenso de aguas profundas, frías y ricas en nutrientes, también se vio afectado. Al aproximarse al litoral entre el 9 y el 11 de marzo, las aguas entre Tumbes y Lima mostraron un estado de convergencia y hundimiento con valores próximos a -1 m²/s.
Aunque el ciclón Yaku se alejaba y debilitaba, el hundimiento se mantuvo hasta cerca del 17 de marzo, cuando comenzó a mostrar signos de recuperación del afloramiento costero. Este fenómeno profundizó la termoclina y reforzó la estratificación térmica del océano, contribuyendo a las condiciones cálidas de El Niño costero en la región.