A inicios de los 2000, las muñecas Bratz revolucionaron la estética infantil, desbancando a las Barbies con su estilo recargado y atrevido. Íconos del concepto ‘fashion victim’, su influencia iba más allá de la moda: sus mechas de colores, maquillajes cambiantes y labios ultra voluminosos marcaron un antes y un después en el mundo beauty, consolidándolas como referentes de audacia y estilo transgresor.
La técnica Bratz lips inicia perfilando los labios. En lugar de seguir la línea natural, se dibuja el arco de cupido y un óvalo en el centro, replicando la forma en el labio inferior.
Con la forma central lista, aplica corrector en los bordes exteriores del labio. Esto concentra la atención en la zona central, logrando un efecto redondeado y proyectado característico de los labios Bratz.
Rellena el óvalo central con labial nude o similar al tono de piel, preferiblemente mate. Solo un toque es suficiente para crear la sensación de volumen y dar dimensión al labio.
Difumina cuidadosamente el perfilado con un pincel, integrando el color en los labios. Este paso suaviza líneas y resalta el volumen redondeado que define el efecto icónico de los Bratz lips.
Para un degradado más llamativo, aplica un labial intenso en el centro del labio, como rojo o rosa, y difumina con el resto, logrando profundidad y un efecto tridimensional.
Finaliza con gloss para unificar el diseño, sellar el maquillaje y conseguir el acabado brillante y voluminoso que caracteriza a los labios al estilo Bratz.