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21 Ago 2018 | 13:21 h

Hospital de Oklahoma usa autos a control remoto para trasladar al quirófano a sus pacientes

Un hospital de Oklahoma está usando autos a control remoto cuando envían a los niños a las salas de cirugía. Esta nueva forma de traslado está causando sensación.

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    Hospital Integris de Oklahoma usa autos a control remoto para trasladar al quirófano a sus pacientes

    El momento de entrar al quirófano, así sea para una intervención ambulatoria, es de mucho temor para todos. Por eso, es que el hospital Integris Baptist Medical Center de Oklahoma traslada con un auto a control remoto a la sala de operaciones a los niños.

    Seguro te preguntarás ¿por qué? Pues, quieren lograr que el entorno del hospital y el miedo que pueda causar las agujas y la misma operación, se algo más sencillo. De esta manera los niños entran al quirófano riendo y mucho más relajados.

    Si nosotros siendo adultos cuando nos mencionan la palabra operación se nos pone la piel de gallina, imagínate lo que puede sentir un niño.

    Desde que el hospital adoptó esta increíble idea, ya cuenta con tres autos, que fueron donados por una hermandad, los cuales trasladan a los niños desde su habitación hasta la sala de operaciones, o desde sus cuartos hasta el lugar donde tienen que hacerse los exámenes de riesgo quirúrgico.

    El médico del hospital de Oklahoma, Paul Digoy, dijo en una entrevista que la iniciativa ha funcionado en muchos casos, pues no solo los niños se sienten tranquilos, también los padres.

    “Tradicionalmente los niños serían llevados a la cirugía en la cama del hospital o llevados por un miembro del personal, lo que puede ser aterrador porque no saben lo que está pasando o hacia dónde se dirigen. Aunque les contamos y les mostramos fotos antes de tomarlas, todavía es aterrador tener que dejar a sus padres para ir a la sala de operaciones. Pero con los autos, es divertido y emocionante. Incluso llegan a escuchar su canción favorita a medida que avanzan, como lo harían en la radio de un automóvil”.

    No hay dudas de que este es una increíble estrategia para que los niños no relacionen el hospital como un lugar aterrador. Ojalá más nosocomios en el mundo comiencen a implementar esta magnífica distracción.