3 motivos para tomar baños de vapor vaginales

Los baños de vapor vaginales son una práctica ancestral que sirve para mejorar la salud sexual de las mujeres.

Los baños de vapor vaginales son parte del legado de la medicina ancestral de la cultura maya que aún se encuentra vigente en la actualidad. A través de esta práctica milenaria que se basa en el uso del vapor de las plantas medicinales, las mujeres pueden curar desde infecciones hasta complicaciones posparto.

Hoy en día los baños de vapor vaginales son una terapia alternativa al alcance de muchas mujeres que quieren cuidar de su salud sexual aprovechando la gran riqueza sanadora de las hierbas y las flores.

¿Qué son los baños de vapor vaginales?

El baño de vapor vaginal es una práctica enfocada en la sanación del aparato reproductor femenino y consiste en la obtención de las propiedades medicinales de las plantas a través del vapor que se absorbe en el útero.

Según Amaryllis Kesch, herborista autodidacta que dirige talleres de medicina natural a través de su proyecto La Ama, “no hay manera más delicada de obtener las propiedades curativas de las plantas que a través del vapor. El útero es un órgano que necesita calor para mantenerse sano y le puedes dar ese calor a través de los baños de vapor”.

Para realizar los baños de vapor vaginales se usa una gran diversidad de plantas, desde las más comunes como la manzanilla, la rosa, la hierba luisa y la ruda hasta otras menos conocidas como la artemisa, la mucura y la caléndula. La elección de cada planta depende de la afección que aqueja a cada mujer.

Al llevarlos a cabo en la comodidad de su hogar y con sus propias manos, los baños de vapor vaginales constituyen una herramienta que le da autonomía a las mujeres, tal como señala Kesch: “el que una mujer sepa cómo cuidar su propia salud sexual la empodera porque siente que ella es capaz de sanar las enfermedades ginecológicas que está sufriendo”.

¿Para qué sirven los baños de vapor vaginales?

Los baños de vapor vaginales son capaces de curar cualquier tipo de enfermedad ginecológica, aunque esto no quiere decir que realizarlos implique necesariamente que se deba prescindir de un tratamiento médico convencional. Este tipo de práctica es medicina preventiva y alternativa, es decir, que sirve como complemento a cualquier receta médica que nos hayan prescrito.

Los baños de vapor vaginales pueden servir principalmente por 3 motivos:

1. Curan infecciones menores como candidiasis o cualquier tipo de inflamación, también puede emplearse para disminuir los dolores menstruales.

2. Alivian malestares relacionados con enfermedades graves como cualquier tipo de cáncer que afecte al aparato reproductor. También se usa en las mujeres que acaban de dar a luz y en las que han abortado. Además, se emplean para disolver quistes como los que se presentan en quienes sufren síndrome de ovario poliquístico.

3. Son una muy buena opción si simplemente quieres darte un cuidado a solas o en compañía. En el caso de los baños de vapor grupales, éstos incluyen meditaciones y un compartir de experiencias entre mujeres que puede ser muy relajante y curativo no sólo a nivel físico.

“A las mujeres nos han enseñado a ser enemigas entre nosotras, pero los baños de vapor vaginales que se realizan en grupo rompen con esa dinámica porque son espacios en donde se genera una hermandad entre las mujeres que participan. Entonces la sanación ya no es sólo física, sino también emocional y eso hace que sea una experiencia mágica y hermosa entre mujeres”, asegura Kesch.

¿Cómo tomar un baño de vapor vaginal?

Para tomar un baño de vapor vaginal es necesario tener un recipiente, cuyo material sea de preferencia de vidrio o barro en vez de plástico o metal. Hay que poner a hervir el agua y después se debe colocar en ella 3 puñados de las plantas elegidas.

Luego se deja reposar 5 minutos para que baje la temperatura del preparado. Cuando ya ha transcurrido este tiempo puedes ponerte en cuclillas, de tal manera que el recipiente esté entre tus piernas pero, obviamente, a cierta distancia de tus genitales para evitar que sufras alguna quemadura si pones en contacto tu piel con el recipiente caliente.

Es necesario usar una falda o una manta que te cubra por entero para que el vapor llegue de manera efectiva a tu vagina y a tu útero. Finalmente, luego de 20 minutos, puedes preparar una taza de infusión caliente de tu preferencia o puedes hacer una con el preparado de flores que has usado para tu baño.

Se recomienda hacer el baño de vapor vaginal durante la noche, justo antes de dormir. Puede llevarse a cabo una vez al mes o cada 15 días o según las necesidades de cada mujer porque no tiene efectos secundarios.

Si quieres probar, puedes preparar un baño básico, que contiene caléndula, flor blanca y rosas rojas.

 

Sandra Campó es escritora y educadora sexual.  Autora del libro HOY TENGO GANAS DE MÍ: 7 historias de masturbación femenina y creadora del blog SASÁ. Desde 2015 realiza talleres de educación sexual para mujeres en diversos espacios de Lima.

 

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