¿Cómo identificar si mi hijo tiene miedo o sufre de ansiedad?

Identica a tiempo si tu hijo demuestra actitudes o comportamientos que amerite la ayuda inmediata de su madre o padre.

El temor más fuerte que surge entre los padres es entender la forma en cómo abordar el impacto de la cuarentena sobre sus hijos, sobre todo, si son muy pequeños aun. En conversación con el Colegio Markham esclarecimos algunas dudas que muchas madres y padres tienen en este momento. 

El miedo o ansiedad es una posibilidad que está presente en un contexto como el que estamos viviendo. En mayor medida, los niños pueden verse afectados, de modo que, lo demuestren mediante el miedo o temor en sus pensamientos negativos.

Importancia de la presencia de los padres frente a los hijos

Es allí donde la presencia de los padres se vuelve muy importante, dado que, ellos serán los principales agentes a quienes acudirán los niños para calmar sus temores. 

Algunas de las consecuencias, en el caso de los menores, se ve reflajado en la hora de imaginar o pensar que podrían ser contagiados con la COVID-19, así como tener problemas de sueño o pesadillas. Los adolescentes demuestran sus temores de otra manera, pensando en todo lo que están perdiendo en este momento o extrañando a sus amigos. 

Para abordar con mayor profundidad el tema, la psicóloga Adriana Muente del Colegio Markham no explicó cómo identificar este problema y el camino que deberíamos seguir para solucionarlo. 

1-. ¿Cómo saber si mi hijo tiene miedo o sufre de ansiedad?

"Dependiendo de la edad, es normal que surjan ciertos miedos en los niños, por ejemplo, entre los seis y siete años es usual comenzar a tener miedo a la oscuridad o tener pesadillas. Tener miedo es común, lo importante es revisar la intensidad, frecuencia y duración de estos momentos de temor. También debemos observar si en los niños y adolescentes hay cambios en sus horarios de sueño o en el apetito. Los adolescentes, por la etapa de desarrollo y crecimiento, pueden comer más, pero hay que ver si comen más que antes o muchas veces durante el día".

Sin embargo, nos explica también que cuando hablamos de "ansiedad" nos referimos a la existencia de preocupaciones de forma constante y a un nivel fuerte, el cual se puede ver acompañada síntomas como la caída del cabello, dolores de cabeza o la típica característica de comerse las uñas. 

2-. ¿Qué recomendaciones daría a los padres para enfrentar estos escenarios?

"Los papás y cuidadores deben buscar momentos para sentarse con ellos y conversar sobre cómo se están sintiendo, compartiendo ideas y emociones de ambos lados. Con los más pequeños, pueden conversar mientras se da la rutina de la noche o cuando los están acostando. En ese momento los niños se sienten más vulnerables y abiertos a conversar sobre sus sentimientos o inquietudes. También pueden expresar como se sienten a través de sus dibujos; los padres deben usar el dibujo como medio para hacer preguntas y conversar. Con los adolescentes hay que buscar otros momentos, establecer horas familiares, ya sea durante las comidas o momentos de ocio familiar".

Reconoce además del diálogo que debe existir una información adecuada de los hechos con los niños y adolescentes. En el caso de los menores se debe seguir un cuidado especial siguiendo un "filtro" según sea su edad. También está el control de la propia preocupación y tensión de los padres para no compartirla con los menores y hacerlos sentir más seguros. 

3-. ¿Cuáles son las consecuencias de no acompañar a los pequeños en esta temporada?

"En esta coyuntura es clave pasar tiempo juntos, no sólo para ayudarlos con las tareas o las clases virtuales, sino también jugar con ellos: juegos que impliquen movimiento, juegos de mesa o juegos de roles (a la casita, disfrazarse, etc.). También pueden pintar o crear cosas juntos (materiales reciclables o bloques); esos momentos fomentan la creatividad y permiten la expresión de sentimientos de manera natural. Si no se comparte o acompaña a los niños, ellos no podrán darle sentido a lo que está pasando y a lo que están sintiendo. Esto a su vez aumentará sentimientos negativos, como sentirse frustrados, asustados, inseguros y tristes".

Enfatiza que los padres deben estar siempre en los momentos más difíciles de sus hijos, sobre todo, si ellos son muy pequeños porque precisamente es cuando más necesitan "aprender a expresarse, socializa y manejar sus emociones", puesto que, necesitan que alguien responda sus dudas y preguntas. 

4-. ¿Cómo fortalecer los lazos de unión con los más pequeños del hogar? 

"Muchas veces los niños no requieren grandes explicaciones, sólo hablar sobre de cómo se sienten o sobre lo que están pensando. Hay que buscar momentos para estar con ellos, desde los más cotidianos hasta los más elaborados. Las mejores memorias que tengo de mi infancia es hacer postres con mi bisabuela, cantar con mi hermana y mi madre o estar en la playa con mi papá. En esta coyuntura, totalmente inusual y difícil que pasamos como individuos, familia y sociedad, hay que aprovechar que estamos juntos y podemos compartir más momentos que antes. Es cierto que esto también puede generar tensiones o fastidio, pero ello también hay que hablarlo y buscar soluciones".

Agrega también que los adultos somos los principales ejemplos en el hogar, pues dependerá mucho de nuestro comportamiento para que ellos también lo aprendan, de tal forma que, . La psicóloga refuerza la idea de formar vínculos y comunicación positiva con los hijos donde se sugiera actividades que les enseñe a realizar tareas por "turnos".

 

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